Propósitos, métodos y necesidades
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Propósitos, métodos y necesidades

3. Nuestras necesidades

Nuestras necesidades de dinero, ya sea para ayudar a las Tropas o para desarrollar la Asociación, quedan suficientemente explicadas en las notas anteriores sobre nuestros métodos financieros. Pero, además de dinero, necesitamos hombres y mujeres dispuestos a prestar servicio.

Mañana mismo podríamos duplicar el número de Boy Scouts si hubiera Scouters suficientes para formarlos. Aunque no puedas unirte a un Grupo, hay muchas otras maneras de aprovechar tus servicios en tu localidad. Se necesitan instructores de manualidades y aficiones, y también examinadores y miembros de diversos comités locales.

Las señoras son especialmente necesarias con los Lobatos.

Además de los Comisionados de Condado y de Distrito, hay una Asociación Local en cada ciudad grande y en muchos pueblos. Escribe al secretario local y te dirá cómo puedes ser más útil; si no conoces su dirección, escribe a la Oficina Nacional y ella te pondrá en contacto con él. No podrás prestar a tu país un servicio mejor.

La ayuda económica al Movimiento de los Boy Scouts se justifica como negocio

Probablemente no hay en el mundo un gran movimiento social tan barato como el de los Boy Scouts. No solo ha arraigado en todos los países extranjeros, sino que ha llegado a todos los rincones del Imperio: no solo a los grandes Dominios, como Australia, Canadá, África, etc., sino también a islas pequeñas como Tristán de Acuña, en medio del Atlántico. En todas esas regiones hay Comisionados, Scouters y Jefes de Manada que trabajan sin ninguna remuneración, solo por el bien de la juventud del Imperio.

Esto supone un esfuerzo desinteresado. ¿En interés de quién? No de los propios Comisionados y Scouters, ni de una organización, sino de la comunidad en su conjunto: para que los hombres del futuro muestren con más plenitud que nunca aquellas cualidades —obrar bien, vivir con rectitud y pensar con limpieza— que dieron origen a la Comunidad de Naciones llamada Imperio británico.

El objetivo es la buena ciudadanía, que se consigue con métodos que atraen al muchacho y lo llevan, casi sin que se dé cuenta, a adquirir buenos hábitos de conducta, cuyo rasgo principal es el servicio voluntario y eficaz a los demás.

En este Movimiento no hay barreras de raza, de clase ni de religión. El muchacho indio y el muchacho británico, el alumno de un colegio de élite y el muchacho de un barrio pobre, y muchachos de cualquier religión, son todos iguales en esta maravillosa hermandad. Y ya han mostrado al mundo algo en lo que el mundo había empezado a dejar de creer: que es posible un sistema social basado en la armonía y la buena voluntad entre individuos, entre razas y entre naciones.

Estos resultados no se pueden lograr sin dinero. Y como, en el trabajo comunitario, lo que se consigue depende de la propia comunidad, la simpatía y la aprobación que se oyen por todas partes deben traducirse en hechos concretos: en aportaciones económicas generosas.

Es una propuesta comercial. El trabajo del Movimiento de los Boy Scouts, al ser preventivo, alivia inevitablemente la carga de todas las instituciones curativas, carísimas: hospitales, cárceles, reformatorios, instituciones benéficas de todo tipo, etc. No puede haber inversión más rentable que contribuir al desarrollo de un movimiento que ofrece un sistema de educación equilibrada —física, mental, moral y espiritual— que completa, en lo que toca al CARÁCTER, el aprendizaje ordinario de los libros en la escuela.

El Movimiento necesita el apoyo de todos los ciudadanos que deseen ver el fin de las luchas entre razas y del amargo odio de clases, de la ineficacia, el egoísmo y la mala voluntad, que juntos están sembrando las semillas de futuras guerras.

Lejos de ser un movimiento militar o semimilitar, como a veces se dice falsamente, los Boy Scouts están creando un ambiente en el que la guerra sea cada vez menos posible.

Se necesita dinero en todos los niveles del Movimiento: para el buen funcionamiento de la Oficina Imperial, que vela por la unidad y mantiene el sistema de formación en la línea correcta; para los Dominios y las Colonias, que lo necesitan para crecer en un campo más amplio; para las organizaciones de los condados, para las oficinas de los distritos y para cada uno de los Grupos.

El Movimiento de los Boy Scouts sufre económicamente porque no apela a la caridad. No hay que olvidar que esos muchachos de mejillas sonrosadas, alegres, sonrientes y eficaces, con el conocido sombrero scout, están teniendo una oportunidad mejor en la vida por haberse unido al Movimiento.

(N. del T.: en la última página del original aparece un formulario para enviar donativos a la Oficina Imperial, que no se traduce.)