Propósitos, métodos y necesidades
Presentación de este escrito
Este escrito de Baden-Powell data de 1929 y es muy distinto de los demás libros y folletos suyos que han llegado a mis manos.
Creo que podemos clasificarlo como un folleto de promoción del Escultismo: buscaba los Dirigentes que hacían falta para que los muchachos pudieran funcionar y, también, el dinero, siempre necesario, para financiar el Movimiento. El propio título lo dice con toda claridad, Propósitos, métodos y necesidades, y esa es a la vez la división interna del folleto.
Baden-Powell no se contentó con escribir el libro básico del que nació el Movimiento ni se sentó a esperar resultados. Después de publicar Escultismo para muchachos, emprendió una serie de conferencias, primero por todo el Reino Unido y más tarde por diversos países, para promover una idea de la que estaba totalmente convencido y, podríamos decir, enamorado.
Estas conferencias buscaban a los adultos que el Escultismo necesitaba para funcionar correctamente.
Es importante señalar que el Fundador no aceptaba sin más a cualquier adulto que llegara al Escultismo. Por sus libros y por las muchas biografías que tenemos, sabemos que Baden-Powell siempre quiso que los Dirigentes y los Scouters fueran personas que triunfaran en la vida, porque así podrían ser un ejemplo para los muchachos. Pero esos hombres no se encuentran debajo de las piedras ni crecen solos como los árboles del monte: hay que buscarlos.
Por eso, en este folleto, después de dejar claros los propósitos del Escultismo, Baden-Powell expone lo que este necesita para ser un verdadero movimiento que llegue a todos los muchachos que lo necesitan. Una de esas necesidades se llama adultos que puedan ayudar a los muchachos.
La otra es el dinero. La Oficina Nacional, a la que Baden-Powell llama Oficina Imperial, lo necesita para dar a los Grupos el apoyo que permita a los muchachos vivir esa aventura que se llama Escultismo. Y no solo la Oficina Imperial: también las oficinas de los condados necesitan dinero (N. del T.: el territorio del Reino Unido se divide en condados, y esa misma división siguen las que nosotros llamaríamos provincias scouts). Por esta razón, Baden-Powell incluyó en la última página del folleto una hoja recortable para que los lectores que se hubieran entusiasmado con estas ideas pudieran enviar donativos al Movimiento.
A lo largo de estas pocas páginas aparecen muchas ideas queridas para el Fundador del Escultismo: el Escultismo como formador de los buenos ciudadanos que necesita el mundo; la hermandad que puede fomentar entre distintas clases sociales, pueblos y religiones para que la paz y el entendimiento mutuo entre los pueblos sean una realidad; la oportunidad de dar a la juventud una vida sana y feliz, etc. Sin embargo, como se trata de un folleto pequeño, Baden-Powell no se detiene a explicar cada una de ellas.
Es, pues, un librito dirigido sobre todo a los adultos, y en concreto a los que todavía no participan activamente en el Movimiento. Por eso resulta curioso que, salvo una ilustración en la primera página de la edición original, no aparezcan las viñetas características con las que Baden-Powell solía ilustrar sus libros.
He procurado ser lo más fiel posible al texto original, y por eso hay continuamente notas que aclaran conceptos demasiado ingleses, ideas pasadas de moda o la propia terminología que se usa.
Visto todo esto, surge lógicamente una pregunta: ¿qué utilidad tiene un texto como este? Para mí la respuesta es muy sencilla. Se han traducido al español bastantes libros de Baden-Powell, y se pueden dividir en dos tipos: los que tratan de lo que solemos llamar el Programa Scout y los de tipo inspirador o de consejos a los muchachos, en especial a los que están en la edad Rover.
Esta publicación, en cambio, está dirigida a captar adultos y fondos. Si en la época de Baden-Powell estos dos recursos eran una necesidad urgente, hoy lo siguen siendo, así que es importante conocer cómo se planteaba el Fundador estos dos problemas.
Es más: no cabe duda de que el Escultismo ha cambiado en muchos aspectos desde los años de Baden-Powell. Ni los mexicanos somos como eran los ingleses, ni vivimos ya aquellos años en que el mundo era tan diferente. El Escultismo ha cambiado; o, mejor dicho, deberá seguir cambiando y adaptándose si quiere llegar a ser el movimiento significativo que quiso el Fundador.
A lo largo de la historia del Escultismo, desde el lejano 1908 hasta hoy, ha habido multitud de cambios y adaptaciones. Unos han actualizado la idea original de Baden-Powell según las necesidades e intereses de los muchachos; otros se han hecho de tal manera que la idea original de lo que es el Escultismo se ha perdido del todo.
Podremos seguir siendo scouts si conservamos lo que es propio y necesario del Escultismo. El uniforme puede y debe cambiar según las necesidades de los muchachos; el Plan de Adelanto puede y debe cambiar según las necesidades de los muchachos; la organización interna de una Asociación puede y debe cambiar según las necesidades de los muchachos, etc. Pero en medio de tantos cambios como ha habido, puede o debe haber, hay que conservar lo que nos hace ser scouts. Leer los libros de Baden-Powell nos ayudará a ver lo que no puede ni debe cambiar si no queremos dejar de ser scouts, cosa que ha ocurrido más de una vez en diversos países a lo largo de la historia.
Por lo tanto, ante un libro como este, hecho para promover el Escultismo entre los adultos, debemos leerlo y estudiarlo para entender más a fondo qué es este Movimiento, difundirlo con más eficacia y conseguir que un número significativo de muchachos se beneficie de él.
Fernando Soto-Hay, S.J.