Propósitos, métodos y necesidades
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Propósitos, métodos y necesidades

2. Nuestros métodos

Organización

Bajo el patrocinio de Su Majestad el Rey y de un Consejo de Gobierno (N. del T.: lo que equivaldría al Consejo Nacional), tenemos una Oficina Central para la administración imperial (N. del T.: es decir, de toda la Asociación, que abarca mucho más que el Reino Unido), constituida mediante una Carta Real.

La administración local se delega, en cada país o dominio, en un Comisionado (N. del T.: en la organización de tipo británico, el Comisionado Jefe es la verdadera cabeza de la Asociación) y en un Consejo representativo muy activo en cada provincia o país, con una Asociación Local (N. del T.: equivaldría a nuestro Consejo de Distrito) en cada ciudad o centro.

Los muchachos se hacen scouts entre los 11 y los 18 años, en Patrullas de seis u ocho miembros. Dos o más Patrullas forman una Tropa. Cada Tropa tiene un Jefe de Tropa (N. del T.: Baden-Powell usa la palabra Scoutmaster tanto para el Jefe de Tropa como para el Jefe de Grupo; en la traducción procuro distinguirlos) y un Ayudante, que deben tener 20 y 18 años, respectivamente. Hay que poner el mayor cuidado posible al elegir a los Scouters, que son los responsables de la formación de su Tropa. Los nombra para el cargo la Asociación Local de cada distrito, a propuesta del Comisionado de Distrito, que representa a la Oficina Central Imperial ante la Asociación Local, y reciben su nombramiento mediante un certificado de la Oficina Central. Los Comisionados de Distrito y los Scouters son la columna vertebral del Movimiento, y encontrar a los hombres adecuados es nuestra mayor dificultad.

Los Comisionados y los Scouters son voluntarios (N. del T.: no cobran, a diferencia de los ejecutivos que trabajan en el Movimiento, que reciben un sueldo).

Los scouts más jóvenes se llaman Lobatos y son muchachos de 8 a 11 o 12 años (N. del T.: las edades de las Secciones han cambiado en diversas Asociaciones). (Los detalles figuran en un folleto que se puede pedir a la Oficina Central Imperial). Los Rover Scouts se organizan en Clanes (N. del T.: la palabra que usa Baden-Powell en inglés es Crew, que puede traducirse como «pandilla», «tripulación» y de otras maneras; en castellano solemos decir «Clan»), con la idea de retener a los muchachos mayores dándoles una formación avanzada y profesional, separados de los más jóvenes, de modo que pueda servirles de base para una carrera duradera. El lema de los Rovers es «Servir».

La Manada de Lobatos, la Tropa de Scouts y el Clan de Rovers forman juntos un Grupo Scout completo. Sin embargo, un Grupo puede estar formado solo por una o dos de estas Secciones. Cada Grupo debe tener un Jefe de Grupo, con Ayudantes para cada Sección. Normalmente, el Scouter responsable de la Tropa será el Jefe de Grupo, pero en ciertas condiciones se puede nombrar a otra persona.

Formación

Es fundamental que el Jefe de Grupo consiga algún tipo de local, una especie de club, donde los scouts se reúnan, reciban instrucción y puedan jugar. Lo mejor es dejar la administración de ese local en manos de los muchachos.

La formación en sí se divide en cuatro apartados:

  1. Carácter. Desarrollo, ingenio, confianza en sí mismo, obediencia, valor y tenacidad.
  2. Destrezas manuales. Los rudimentos de una afición o, llegado el caso, de una futura profesión.
  3. Servicio público. Especialización en diversas formas de ser útil a los demás.
  4. Salud. Desarrollo físico e higiene personal.

Los scouts se preparan para superar pruebas, por las que reciben insignias (N. del T.: se refiere a las Especialidades). Hoy existen más de sesenta, y muchas deben considerarse de utilidad pública, como las de ciclista, bombero, explorador, salvavidas y primeros auxilios. Otras corresponden a habilidades en diversos oficios y manualidades, como carpintero, fontanero, oficinista, cocinero, agricultor, manitas, pintor, jardinero, etc.

Los scouts llevan estas insignias con tanto orgullo como los alumnos de los colegios llevan los colores de su «casa» (N. del T.: en los colegios ingleses es habitual dividir a los alumnos en houses o casas, y los uniformes deportivos de cada casa son de un color determinado).

Siempre que se puede, se lleva a los muchachos al campo para formarse o para jugar, y al menos una vez al año se van de campamento una o dos semanas, que es el mejor lugar de formación y de vacaciones que pueden tener.

Los muchachos participan en la administración de los asuntos de su Tropa y en su propia disciplina, etc., por medio de la Corte de Honor. Gran parte de la disciplina y de la formación corre a cargo de los propios jefes de los muchachos, cada uno en su Patrulla.

La formación de los jefes, a quienes generalmente se conoce como Scouters, la imparte una escuela central en Gilwell Park, en el bosque de Epping, donde se celebran cursos prácticos durante el verano y cursos por correspondencia durante el invierno (N. del T.: estos últimos eran la antigua Parte 1 de los cursos de la Insignia de Madera, que consistía en un cuestionario que había que contestar por escrito). Escocia tiene su propia Escuela de Formación en Wemyss Firs (estación de West Wemyss, Fife), y hay campos de formación reconocidos en la mayoría de los condados. No obstante, un Scouter no está obligado a hacer un curso de formación.

Quien no pueda dedicarse a un trabajo activo con los scouts, ni esté vinculado a una localidad concreta, puede mostrar de todos modos su simpatía por el Movimiento en su conjunto enviando a la Asociación de Boy Scouts una cuota anual o un donativo para invertir. Los donantes de 10 guineas en adelante (N. del T.: la guinea era una moneda inglesa de la época que valía 21 chelines) quedan inscritos como «Asociados Vitalicios» de la Asociación de Boy Scouts (N. del T.: «asociado» no tiene aquí el sentido que tiene hoy entre nosotros; quizá se podría traducir por «miembro honorario») y tienen derecho a recibir publicaciones periódicamente.

Política religiosa

Esta política ha recibido la aprobación de las autoridades de todas las principales confesiones religiosas del Reino:

  1. Se espera que todo miembro del Movimiento pertenezca a alguna confesión religiosa y asista a sus oficios.
  2. Cuando un Grupo esté formado por miembros de una sola religión, se espera que el Jefe de Grupo organice las prácticas y la instrucción religiosas que considere mejores, tras consultar a su capellán o a alguna autoridad religiosa.
  3. Cuando un Grupo tenga miembros de distintas religiones, se les animará a asistir al culto de la suya propia, y no se organizarán desfiles a la iglesia. En el campamento, la oración diaria y el oficio religioso semanal, sea cual sea su forma, deben ser lo más sencillos posible, y la asistencia será voluntaria.

Desfiles a la iglesia

No se permitirá ningún desfile conjunto de Grupos de distintas confesiones sin un permiso especial del Comisionado, y en ningún caso el Jefe de Grupo podrá presionar a los scouts para que acudan a lugares de culto que no sean de su propia confesión.

Como complemento de las prácticas religiosas mencionadas, y no como sustituto, los Grupos suelen organizar una reunión conocida como «Propio Scout» (Scouts' Own), para alabar a Dios y fomentar un cumplimiento más pleno de la Promesa y la Ley Scout.

Finanzas

El espíritu del Movimiento es que los muchachos ganen el dinero, no que lo pidan. A los Grupos, las Asociaciones Locales y los condados no se les pide que contribuyan a los fondos de la Oficina Imperial, pero sí se espera que se ayuden entre sí en el ámbito local.

Los Jefes de Grupo deben publicar sus cuentas, y los muchachos inscritos tienen derecho a revisarlas. Debe aprobarse un sistema común de contabilidad, y las cuentas anuales deben someterse a una auditoría voluntaria de la Asociación Local.

El dinero necesario para los gastos de funcionamiento y para el equipo de campamento de los muchachos debe conseguirse en el ámbito local. No hay inconveniente en que los Grupos paguen una pequeña cuota de inscripción a la Asociación Local, si así se decide.

Las cuotas o donativos para la Asociación Local deben entregarse a su tesorero, y no a un Scouter o Dirigente en particular. Pero si, por circunstancias locales, alguien prefiere contribuir a un Grupo concreto que le interese, ese dinero debe recibirlo y administrarlo un Comité de Grupo creado con ese fin, y no un Dirigente.

Por una cuota anual de 5 chelines (o menos, en algunos casos), cualquiera puede hacerse miembro de su Asociación Local y tener voz en su administración.

La Oficina Imperial depende sobre todo de donativos, inversiones, los beneficios de la venta de equipo e insignias, y las inscripciones.

Las cuentas se publican en el Informe Anual y se pueden pedir al secretario.

Encontrarás más información en las páginas siguientes.