Introducción
Este librito reúne dos de los poquísimos escritos de Baden-Powell sobre el Roverismo.
El primero se presenta por sí mismo. Es una nota muy breve y clara, escrita a lápiz de puño y letra del Fundador, que me regaló mi gran amigo Bill Hillcourt (q. e. p. d.). Su sentido es evidente: se ha reunido una Conferencia —así la llama el escrito— de Jefes de Clan del Reino Unido y de otras partes del mundo para estudiar los problemas del Roverismo en general.
Por lo que se lee en este escrito, la Asociación inglesa había tenido ciertas dificultades con los Rovers. Al parecer, habían caído en una especie de idealismo que no los llevaba a nada sano: según la nota, «tenían la cabeza en las nubes» y no «los pies en la roca». Pero la situación ha cambiado, y Baden-Powell les hace una serie de recomendaciones que todavía hoy siguen plenamente vigentes. Merece la pena fijarse en la última parte del escrito para reflexionar sobre esos puntos y sobre la forma en que se vive hoy el Roverismo en México o en cualquier otro país.
Esta breve nota nos habla indirectamente de la historia del Roverismo diez años después de la fundación de esta Sección. Sin embargo, nunca se había publicado: sin duda alguien la leyó en la Conferencia, pero jamás vio la luz pública.
El segundo texto, otro regalo de Bill Hillcourt, es un folleto que Baden-Powell escribió no solo para los Rovers, sino también para quienes pretendían entrar en esta Sección Scout o formar un Clan donde no lo había. Estamos, pues, ante uno de los libros del Fundador que hoy llamamos «libros sobre el Programa Scout», y el único escrito para los Rovers. Puede considerarse paralelo a «Escultismo para muchachos» o al «Manual de lobatos».
Hay que tomar este breve folleto como un documento histórico: no es un libro que se pueda o se deba aplicar al pie de la letra hoy en día, pero sí debe servir para la reflexión. Precisamente por ser un documento histórico, al leerlo debemos pensar en el estado del Roverismo en el Reino Unido de 1932, en los problemas a los que se enfrentaba y en las soluciones que se daban a esos problemas.
El Roverismo nace cuando vuelven a casa todos aquellos muchachos que se habían alejado del Escultismo durante la Primera Guerra Mundial porque habían servido en filas.
A estos muchachos la Tropa ya no les ofrecía un programa atractivo, y no era posible que convivieran en la misma Sección que sus hermanos menores, los Scouts, que eran más jóvenes que ellos y tenían otros intereses. Además, la formación de estos muchachos mayores tenía que ser distinta. Por eso Baden-Powell adaptó el Programa Scout para los mayores de 18 años. Lo curioso es que no puso a los Rovers un límite superior de edad, de modo que los Clanes empezaron a llenarse de «viejos» que «tenían la cabeza en las nubes».
En la primera idea sobre la organización de los Rovers, estos se agrupaban en Patrullas, igual que los Scouts. Así aparece en el organigrama de la Tropa (que en este contexto equivale al Grupo Scout, según la terminología que se usaba entonces en el Reino Unido) que presenta «Escultismo para muchachos» en su edición de 1927. Pero en una edición posterior del mismo libro, la de 1935, ya aparece el Clan como una de las secciones del Grupo Scout. No sé cuándo se produjo el cambio.
Por otra parte, conviene estudiar la terminología que usa el Fundador para esta nueva Sección, tal como aparece en este libro:
- Rover: traducido literalmente, significa «vagabundo», y puede tener un sentido de lo más peyorativo, porque también podría traducirse como una especie de pandillero. Creo que, cuando Baden-Powell llamó Rover Scouts a los muchachos de esta Sección, no quería clasificarlos como «exploradores vagabundos», que sería la traducción literal, sino presentarlos como Scouts (y lo que es ser Scout lo describe Baden-Powell en muchos de sus libros) que además son aventureros: se ponen retos y los cumplen. Las actividades que se sugieren en este libro permiten comprobar esta tesis.
- Clan: no es la palabra que usa Baden-Powell para designar la Sección de los Rovers. Él habla de crew, que, de forma más literal, habría que traducir como «equipo», «tripulación», «pandilla» o algo parecido. No sé por qué adoptamos en español la palabra «Clan» para nombrar esta Sección. Aun así, es importante entender el sentido de la palabra original, porque nos habla de la unión íntima que tiene una pandilla y del trabajo en conjunto que tiene una tripulación o un equipo, ya sea de un barco, de un avión o de los deportes llamados «de equipo».
Además, los Rovers no se reúnen en «locales», como los llamamos hoy, sino en lo que el Fundador llama den, que se traduce como «cueva», «cuchitril», «lugar de retiro» o también «cuarto de estudio». Con esta palabra aparece la idea de que la aventura es algo típico de los Clanes: el den es la cueva que tienen en la ciudad para prepararse antes de salir a lo que les es propio, el campo.
También es curioso notar que, al menos en aquella época, la organización que Baden-Powell da a los Rovers en el Clan es muy parecida a la que había dado a los Scouts en la Tropa. Los Rovers se organizan en verdaderas Patrullas; en la Patrulla hay cargos parecidos a los que encontramos entre los muchachos en edad de Tropa, y hay una especie de Guía de Patrulla, el llamado Compañero Rover, que lleva insignias parecidas a las que el propio Fundador diseñó para el Guía de Patrulla de la Tropa.
A lo largo de la traducción se señalarán, mediante notas, otras particularidades del Roverismo de aquellos días.
En todo caso, podemos decir que, con el paso de los años y con la experiencia de cada Asociación Scout Nacional, el Roverismo ha evolucionado y se ha adaptado a la realidad de nuestros países. Y, lo que es muy importante, los Rovers actuales pueden ser tan Rovers como aquellos de los que nos hablan estos dos escritos, los de las primeras generaciones del Reino Unido. Pero creo que los Rovers de hoy, de manera especial, «tienen los pies en la roca y no la cabeza en las nubes».
Fernando Soto-Hay, S.J.