Notas para instructores
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Notas para instructores · 10. Notas para los instructores

Scouts de Alta Mar

Para los scouts que se hacen a la mar, ya sea en la Armada, en la Marina Mercante o en flotas pesqueras, o para los que están en algún centro de formación, existen los Scouts de Alta Mar.

Un marinero rema en un bote entre las olas

En muchos puertos, nacionales y extranjeros, hay oficiales de enlace que ponen en contacto a los Scouts de Alta Mar con los Grupos Scouts del lugar, para que no se sientan entre desconocidos, sino entre amigos que los acogen.

Cuando están de permiso, los Scouts de Alta Mar pueden volver un tiempo a sus antiguos Grupos y ayudarlos, o ayudar a otros Grupos como instructores. Tienen su propia revista, Scouts in Ships (Scouts en los barcos), con la que se mantienen en contacto unos con otros.

Economía

Una gran parte de los apuros que causa el paro en nuestro país se debe directamente a que la gente no sabe administrarse. Nuestros reformadores sociales, antes de buscar nuevos remedios, harían bien en resolver primero este aspecto del problema. Probablemente descubrirían que después les quedaba poco por hacer. En Inglaterra hay dinero suficiente para todos los trabajadores si se usa como es debido.

En algunos lugares donde se practica el ahorro, los hombres cuidan su sueldo, se compran su casa y se convierten en ciudadanos prósperos y satisfechos, con hogares felices. Esto podría extenderse.

Un scout trepa por un poste y otro carga a la espalda un saco de papel usado

El difunto señor Will Crooks señalaba que hay pocas esperanzas de alivio para el trabajador mientras no se ayude a sí mismo: cumpliendo sus deberes como ciudadano y como cabeza de familia, y dándose cuenta de lo equivocado que es entregar lo que gana al corredor de apuestas y al tabernero en vez de a su mujer y al banco. Si lográramos encarrilar a la nueva generación por el camino del ahorro y la buena administración, en poco tiempo notaríamos una gran diferencia en el carácter y la prosperidad de la nación. El Comité Nacional de Ahorro tiene un buen plan de ahorro que se puede aplicar fácilmente en la Tropa; en la oficina de Correos se pueden pedir más detalles. Y cuando llegue el momento de que un muchacho entre en el Seguro Nacional de Salud, lo mejor que puede hacer es afiliarse a la Sociedad de Socorros Mutuos de los Scouts.

Obstáculos al Escultismo

En tu trabajo de difundir nuestro plan te encontrarás con críticos que le pondrán objeciones como estas: militarismo, falta de instrucción religiosa, profanación del domingo, falta de instrucción en orden cerrado, lo absurdo de los juegos y de las danzas guerreras.

Un scout aparta de una patada las letras «IM» de la palabra «IMPOSIBLE»

Ya he respondido a la mayoría de estas objeciones, pero me gustaría añadir algo sobre ellas.

Militarismo

Muchas de las ideas expresadas en las ediciones anteriores de este libro se han criticado de vez en cuando, pero quizá ninguna con tanta dureza como el párrafo siguiente, que, con toda la experiencia de la guerra para guiarme, propongo dejar exactamente igual:

«No hay nada militar en el Escultismo. El Escultismo en tiempo de paz reúne las virtudes del colonizador en cuanto a inventiva y confianza en uno mismo, y muchas otras cualidades que hacen de ellos hombres entre los hombres. No queremos convertir a los chicos en soldados ni enseñarles a ser sanguinarios. Pero, al mismo tiempo, como parte del patriotismo se les enseña que un ciudadano debe estar dispuesto a hacer su parte junto a sus compañeros para defender su patria de una agresión, a cambio de la seguridad y la libertad de que disfruta como habitante de ella. Quien se esconde y deja su deber a otros no es ni valiente ni justo».

Nunca he conocido a un hombre que haya visto la guerra en un país civilizado y siga siendo antimilitar. Conocen demasiado bien sus resultados horribles y crueles; y mientras las naciones no hayan acordado el desarme, no querrán provocar una agresión ni dejar su país a merced del enemigo descuidando su defensa. ¡Sería como abolir la policía para acabar con el delito mientras se enseña a la gente a no robar! Un error frecuente es confundir el significado de «antimilitarismo» con el de «convicciones antimilitares».

La mayoría de nosotros estamos en contra del «militarismo», es decir, del gobierno por métodos militares y con fines militares; pero pocos (sobre todo a la luz de la guerra) somos «antimilitares», es decir, contrarios a tener hombres preparados para defender el país.

Caricatura de un soldado con fusil y bayoneta que desfila junto a un muchacho armado del mismo modo

Y todo hombre con corazón está en contra de la guerra.

La formación de los scouts está claramente orientada a la paz.

Instrucción en orden cerrado

Con frecuencia los dirigentes, no los muchachos, me han pedido que introduzca más instrucción en orden cerrado en la formación de los scouts. Pero, aunque después de treinta y cuatro años de experiencia reconozco su valor para la disciplina, también veo con toda claridad sus defectos. En pocas palabras, son estos:

  1. La instrucción militar le da a un oficial flojo y sin imaginación algo en que ocupar a sus muchachos, sin pararse a pensar si les gusta o les beneficia. A él le ahorra un mundo de trabajo.
  2. La instrucción militar tiende a destruir la individualidad, mientras que en los Scouts queremos desarrollar el carácter de cada uno. Y una vez que se ha aprendido a marchar, aburre al muchacho, que está deseando hacer esto o aquello, y apaga sus ambiciones.

De los muchachos del Cuerpo de Cadetes, menos del 10 % ingresan después en el Ejército. Nuestro deseo es convertirlos en hombres de los bosques, no en imitaciones de soldados.

Un hombre de traje señala a una fila de scouts que marchan

Por estas razones no me gustaría ver más rutina gris de marchas en nuestra formación. Pero, al mismo tiempo, sostengo que hace falta un poco, sobre todo en una Tropa nueva o con reclutas nuevos, para que los muchachos aprendan a ocupar su sitio y a moverse con elegancia y de forma coordinada cuando haga falta.

Al fin y al cabo, la instrucción en orden cerrado no es exclusiva del Ejército, de la Marina ni de la Fuerza Aérea. Se emplea de diversas formas en la vida civil y en la industria para que un hombre aprenda a hacer las cosas del modo y en el orden correctos.

Religión

Una organización de este tipo no cumpliría su objetivo si no hiciera que sus miembros conocieran la religión; pero el fallo suele estar en la manera de hacerlo. Si se tratara más como algo necesario en la vida, no perdería su dignidad y se afianzaría. En este libro, la definición de la observancia religiosa es flexible a propósito, para dejar libertad a las organizaciones y a las unidades de aplicarla de modo que puedan dar su propia instrucción. En nuestra Asociación, que trata con personas de todas las creencias, no podemos poner reglas estrictas.

Charles Stelzle, en su libro Los muchachos de la calle y cómo ganárselos, dice:

«Se le puede enseñar religión al muchacho, pero no como agua lechosa ni de un modo misterioso y lúgubre. Está dispuesto a recibirla si se le muestra su lado heroico y como una cualidad natural de cada día en todo hombre íntegro; y se le puede presentar muy bien a través del estudio de la naturaleza».

«A veces nos preocupa tanto que haya suficiente religión en nuestros planes para el muchacho que nos olvidamos de dejar suficiente muchacho para los planes».

El estudio de la obra de Dios es un tema adecuado para la instrucción del domingo y un antídoto contra la holgazanería dominical, que echa a perder a una enorme cantidad de muchachos y muchachas.

Un caballero con armadura, de rodillas, alza su espada

Muchas escuelas dominicales han adoptado el Escultismo como parte de su formación, con muy buenos resultados. La instrucción religiosa no tiene por qué ser pesada.

Arthur Benson, en The Cornhill Magazine, escribe que las virtudes cristianas son cuatro, no tres: fe, esperanza, caridad y humor.

Así lo dice también la oración de la mañana de Robert Louis Stevenson:

«El día vuelve y nos trae su ronda de preocupaciones y obligaciones. Ayúdanos a hacer bien nuestro papel de hombres, a hacerlo con risas y con cara amable. Haz que la alegría abunde en nuestro trabajo. Concédenos cumplir nuestras tareas con soltura durante todo este día. Llévanos a nuestro lecho cansados y contentos, sin deshonra, y concédenos al final el regalo del sueño».

La siguiente declaración del Consejo de Gobierno sobre la observancia religiosa resume la política que ha guiado al Movimiento Scout desde sus comienzos y que han aprobado los máximos responsables de las confesiones religiosas del Reino:

  1. Se espera que todo scout pertenezca a una religión y asista a sus oficios.
  2. Cuando un Grupo esté formado por miembros de una sola religión, se espera que los dirigentes faciliten la observancia y la instrucción religiosa que, con el consejo del capellán u otra autoridad religiosa, se consideren más adecuadas.
  3. Cuando un Grupo tenga scouts de distintas religiones, hay que insistir en que acudan a los oficios de su propia iglesia, y no deben celebrarse actos religiosos de Grupo. En los campamentos, la oración diaria o el oficio religioso semanal, si los hay, deben ser de lo más sencillos y de asistencia voluntaria.
  4. Cuando las normas de su religión no permitan al scout asistir a actos religiosos distintos de los de su propia iglesia, los dirigentes del Grupo deben velar por que esas normas se cumplan escrupulosamente mientras el scout esté a su cargo.

El «Propio Scout» (Scouts' Own) es una experiencia muy útil y muy popular, porque reúne a muchas Tropas. En el folleto de las Oficinas Generales Los dos ideales se explica cómo organizar estas reuniones.

Campamentos

El campamento es lo que el muchacho desea y la gran oportunidad de los dirigentes.

Los campamentos muy numerosos son malos desde el punto de vista de la formación scout. Es preferible tener varios subcampos, y cada Patrulla debe acampar como una unidad separada de la vecina.

Un scout cocina junto a su tienda de campaña

Las actividades nocturnas nunca deben durar toda la noche. Deben terminar sin falta a las once y media, para no tener a los muchachos despiertos sin motivo. Los novatos, cuando estén de guardia nocturna, deben hacerla por parejas hasta que se acostumbren a la oscuridad.

Nunca debe permitirse que se lleven cosas de otros campamentos: solo sirve para provocar enfados.

Las marchas largas (de más de seis millas, unos diez kilómetros) son malas para los muchachos. Existe la idea equivocada de que enseñan a resistir; es mucho más importante alimentar bien al muchacho y desarrollar su fuerza como base de la resistencia que vendrá después.

Para cada día de formación, el Dirigente Scout debe preparar un programa de lo que se propone hacer. No hay nada peor para el entusiasmo y la eficacia de los muchachos que salir y quedarse luego esperando a ver qué se hace después.

El campamento cautivará a cualquier muchacho para toda la vida: la vida al aire libre y el sabor de lo natural, los recursos improvisados para cocinar, los juegos en el bosque o en la espesura, las pistas, la exploración, las pequeñas penalidades, y las fogatas y los cantos alegres.

La riqueza de la naturaleza

Por encima de todo, el valor del campamento está en la oportunidad que da a los muchachos de vivir cara a cara con la naturaleza.

Esto fascina a cualquier clase de muchacho en cuanto descubre sus encantos.

El muchacho de ciudad que va al campo se aburrirá en cuanto se le pase la novedad, y echará de menos el cine y las tiendas.

Pero cuando haya aprendido a disfrutar de los placeres materiales de la acampada, se le abrirán los ojos a las maravillas de la naturaleza, y se convertirá en el joven de los bosques que queremos.

Campamento a la orilla de un río, entre montañas

Eso supone mostrarle los cantos y las costumbres de los pájaros y de los animales, las maravillas de las constelaciones, la belleza de las flores, de las colinas y de las puestas de sol, y el diminuto mecanismo de cada ser vivo, sea planta o animal, insecto o reptil, y cómo se reproduce exactamente igual en millones de individuos de la misma especie.

A través de todo ello se puede cultivar en el muchacho la observación y un nuevo concepto del amor a la naturaleza, el conocimiento de la biología y una visión adecuada y natural de las relaciones sexuales, unido todo a la realidad de Dios como Creador.

Y este estudio de la naturaleza no tiene por qué hacerse en campamentos ni en el campo.

No hace mucho dije que «podemos encontrar a Dios en una pata de oveja»; después he descubierto que estaba plagiando el proverbio japonés que dice: «Podemos encontrar a Dios en la cabeza de un arenque». Es decir, que aun lejos de la belleza de la naturaleza tal como la vemos en el bosque, podemos observar la pata de una oveja o la cabeza de un arenque y descubrir su maravilloso mecanismo, que es una muestra de millones de otros iguales; o podemos examinar una moscarda al microscopio, o la huella dactilar humana (no hay dos iguales), o el ojo humano y cómo transmite las impresiones de las cosas tangibles al pensamiento intangible, a partir del cual la voluntad intangible produce un movimiento tangible.

Todo esto es un paso importante en el estudio de la naturaleza. Está la disección de una flor, que muestra cómo el estambre masculino fecunda el pistilo femenino y produce una semilla que, tras un periodo de incubación, da lugar a una planta viva. Por la misma ley de la naturaleza, el ave pone huevos fecundados que, incubados, dan un polluelo. Y los procesos paralelos del reino animal siguen el orden debido.

El resultado natural es una explicación razonada de las cuestiones sexuales, que hasta ahora se han considerado difíciles de abordar.

Pero estamos en la tierra que Dios creó, con estos procesos de la naturaleza ocurriendo a nuestro alrededor y entre nosotros todo el tiempo, y sin embargo, por las reglas humanas de «etiqueta» y las conveniencias sociales, no podemos mencionarlos porque sería «impropio».

La consecuencia es que cada año se malogran miles de vidas jóvenes por pura ignorancia, cuando se habrían podido salvar con una palabra a tiempo.

Es el secreto lo que despierta la curiosidad y crea una impresión equivocada. Si los mayores trataran el tema con honradez y rectitud, según la capacidad de los muchachos de cada edad, habría muchos menos casos de enfermedades secretas y males venéreos.

No lo digo por halagarlos, pero quiero señalar a los dirigentes que The Scouter y The Scout (semanario) son mi único medio de dirigirme a ellos y a los muchachos para desarrollar con detalle lo que he dicho en este libro y que, por falta de espacio, no cabe entre sus tapas.