Escultismo y movimientos juveniles
3. La organización
Al empezar la Gran Guerra europea, en 1914, dos millones de hombres se alistaron voluntariamente. Seis millones no lo hicieron. Un millón no eran aptos, sobre todo por defectos físicos que podrían haberse evitado. «No se puede mantener un Imperio de categoría A con hombres de categoría C», dijo el señor Lloyd George (N. del T.: parece aludir a una clasificación en la que A es el nivel más alto y C el más bajo). Creo que se refería a la salud del cuerpo, pero lo mismo puede decirse de la salud de la mente. En el Movimiento de los Boy Scouts (y de las Girl Guides) nos proponemos desarrollar ambas y sacar adelante una generación de ciudadanos eficaces y alegres.
Por razones psicológicas, los miembros se dividen según la edad en tres ramas (N. del T.: más tarde Baden-Powell fundó también los llamados Scouts Mayores):
| Muchachos | Edad | Muchachas |
|---|---|---|
| Lobatos | menos de 11 años | Duendes |
| Scouts y Scouts Marinos | de 11 en adelante | Guías |
| Rovers | más de 16 | Guardabosques |
Los Lobatos tienen una Promesa y una Ley más sencillas que las de los Scouts.
La Promesa del Lobato
Prometo hacer todo lo posible por ser leal y cumplir mi deber para con Dios y el Rey, y guardar la Ley de la Manada.
La Ley del Lobato
- El Lobato se rinde ante el Viejo Lobo.
- El Lobato no se rinde ante sí mismo.
Los Lobatos se organizan en «Manadas» a cargo de un hombre o una mujer, el Jefe de Manada, a quien los muchachos llaman «Akela». Su formación se basa sobre todo en El libro de la selva (The Jungle Book), de Rudyard Kipling, y aprovecha el gusto natural del niño pequeño por «actuar», jugar a imaginar y disfrazarse. Esta formación está muy separada de la de los Scouts, y el lobato mira hacia la Tropa de Scouts como la meta a la que se dirige.
Los Boy Scouts y los Scouts Marinos se organizan en Patrullas de seis, cada una al mando de un jefe. Cuatro o más Patrullas forman una Tropa a cargo de un Jefe de Tropa. La formación habitual del scout se basa en las actividades de los pioneros y los exploradores. El pionerismo, la acampada, encender fuegos, cocinar, la exploración, el rastreo, las ciencias naturales y la astronomía son algunas de las muchas actividades en las que el scout trabaja fuera, al aire libre, con compañeros con los que se entiende. Su lema es «Estate preparado».
Al Scout Marino le atrae más la vida de un aventurero de los mares que la de un pionero, así que hace su exploración en el agua. En todo lo demás es igual que cualquier otro Boy Scout, del que solo se distingue por la gorra y el jersey, que le dan aspecto de marinero. Sus ideales son los mismos: hace la misma Promesa, está sujeto a la misma Ley Scout y lo anima el mismo espíritu scout.
De este modo, los muchachos tienen muchas oportunidades de navegar en barco o en bote. Nuestro objetivo con los Scouts Marinos es dar a los muchachos más pobres la posibilidad de ser marinos aficionados, con toda la alegría y todos los beneficios que eso supone. La formación de los Scouts Marinos, pensada para desarrollar la ciudadanía, es paralela a la de los Scouts de tierra y sirve para cualquier muchacho, esté en tierra o en el agua. La formación del hombre de mar, igual que la del pionero, resulta atractiva al muchacho y, sobre todo, lo hace ingenioso y le forma el carácter.
El Escultismo marino se diferencia de la instrucción para trabajar en un barco tanto como el Escultismo de tierra se diferencia de la instrucción de los cadetes. Los Jefes de Tropa de los Scouts Marinos no son instructores profesionales, sino aficionados; sin embargo, tienen en sus manos una palanca poderosa que compensa su falta de preparación: el deseo y el entusiasmo del propio muchacho. El primer paso es desarrollar el espíritu adecuado; la eficacia vendrá después con toda seguridad, porque el muchacho trabaja por su propia voluntad.
El Escultismo marino no exige que la Tropa esté a orillas del mar. En muchos lugares del interior nacen y se forman Tropas excelentes. El local ideal para la Tropa es una barcaza o un cobertizo de botes en un río, un canal o una ensenada. Ese local, con la flota que se va formando poco a poco —barcos de vela, de remo o de motor, canoas, balsas y otro material—, es el centro de las actividades acuáticas. En cualquier caso, esté el local en tierra o en el agua, la Tropa debe tener un mástil para trepar, que desarrolla la fortaleza física, la agilidad y la confianza en uno mismo, como se consigue subiendo una y otra vez a lo alto.
La formación de los Scouts Marinos sigue, como la de los Scouts de tierra, cuatro líneas principales:
- Carácter
- Salud
- Trabajos manuales y habilidades
- Servicio a los demás
En el carácter se incluyen aspectos como los ya señalados (desarrollar la concentración, la precisión en los detalles, la agudeza de la vista y la inteligencia), además del uso de la brújula, las reglas de navegación, el conocimiento de los tipos de aparejo, la lectura de cartas, el sondeo, la interpretación musical, el estudio de la naturaleza (es decir, coleccionar especímenes marinos), el dragado, las mareas, los rudimentos de astronomía y meteorología y otros estudios útiles.
En la salud y el desarrollo personal: el remo, la natación, el manejo de los medios de propulsión, la subida al mástil, etc.
En la habilidad: hacer nudos, las señales, la cocina, el manejo de botes, la carpintería naval, los trabajos de electricidad, la mecánica, etc.
En el servicio: el salvamento, el trabajo en naufragios, la enfermería, los primeros auxilios y otras tareas.
Los resultados de la formación de los Scouts Marinos han demostrado que, con este método, el trabajo merece la pena. Durante la Gran Guerra se sometió a la prueba más dura y respondió de forma más que satisfactoria. Muchos Scouts Marinos sirvieron como cocineros, señaleros, socorristas y ayudantes de enfermería en distintas ramas de la flota auxiliar, y en tierra se encargaron de vigilar la costa durante toda la guerra. Por todos estos servicios recibieron los mayores elogios de las autoridades.
Los Rovers, o scouts mayores, forman por lo general un Clan (N. del T.: la palabra inglesa que usa Baden-Powell, «crew», se traduce literalmente por tripulación, cuadrilla o banda) a cargo de un Jefe Rover. Su fin es mantener el interés de los muchachos mayores dándoles, por separado de los más jóvenes, una formación más avanzada y orientada a la vida profesional, y formar cuanto antes su carácter para que sea el cimiento de su vida futura. El lema de los Rovers es «Servir», y se espera de ellos que practiquen ese servicio a los demás para el que se han preparado como Lobatos y como Scouts. El servicio público que prestan los Rovers, dentro o fuera del Movimiento Scout, es múltiple y variado.
Uno de ellos, bastante singular, lo describió así lord Knutsford:
«En el London Hospital teníamos una lista de personas dispuestas a donar sangre para salvar a pacientes que hubieran sufrido una operación grave o un accidente y, por tanto, hubieran perdido mucha. No es tan fácil como parece, porque todos estos voluntarios tienen que ir antes al hospital para que les analicen la sangre y saber de qué tipo es. Los médicos me explicaron que nuestra sangre, la de cada uno de nosotros, pertenece a uno de cuatro grupos. Cuando un paciente necesita sangre, primero hay que analizar la suya para saber a cuál de esos grupos pertenece y después enviar un telegrama a un voluntario del grupo adecuado. Pero muchas veces no encontramos a tiempo un voluntario del grupo necesario, y no cabe duda de que por esa causa se han perdido muchas vidas.
»Cuando los Rovers se enteraron de todo esto, organizaron enseguida un servicio de donantes de sangre en colaboración con la Sociedad Británica de la Cruz Roja. Cientos de ellos se ofrecieron voluntarios. Fueron a los hospitales para que comprobaran que estaban sanos y para saber su grupo sanguíneo.
»Ahora, cuando un paciente está tan grave que solo puede salvarle la sangre humana del grupo adecuado, llamamos por teléfono a la central del Servicio de Transfusiones de Dulwich y decimos qué grupo necesitamos: el 1, el 2, el 3 o el 4. Y en más o menos media hora llega un Rover joven y sano. Normalmente le sacamos una pinta de sangre (N. del T.: medida inglesa de volumen que equivale a algo más de medio litro) y se la pasamos a las venas del paciente. A veces el resultado es milagroso. Creo que esos muchachos maravillosos, los Rovers, organizan ellos mismos todo el servicio y pagan el taxi del Rover que va al hospital. Es más, si por la pérdida de sangre no puede volver al trabajo durante uno o dos días, se ocupan de compensarle el jornal perdido.
»Me acuerdo del primero que vino. Le sacamos una pinta de sangre y queríamos que se quedara a comer algo; él no quiso, solo pidió una taza de té, que por supuesto le dimos. Le preguntamos su nombre y su dirección para que el comité le escribiera y le diera las gracias, porque había salvado la vida de una mujer. ¿Saben qué contestó? "Mi nombre y mi dirección no importan. Soy un Rover". Y todavía hoy no sabemos quién era. Desde entonces, creo que los Rovers han donado sangre unas dos mil veces para salvar a otros en distintos hospitales; el London Hospital los llama unas cien veces al año. No sé el nombre de ninguno de ellos; solo sé que cada uno es "un Rover"».
La Manada de Lobatos, la Tropa de Scouts y el Clan de Rovers forman juntos un Grupo completo. Cada Grupo tiene un Jefe de Grupo, que es responsable del conjunto, pero cuenta con ayudantes (N. del T.: en esta concepción, los jefes de las secciones son solo ayudantes del Jefe de Grupo, que tiene la responsabilidad total).
Los Lobatos y los Scouts se preparan para superar pruebas por las que reciben insignias que llevan en las mangas de la camisa (N. del T.: no se distingue aquí entre las insignias de adelanto y las de especialidad, porque todas se llevaban en las mangas). Hay una lista de sesenta materias en las que los scouts pueden obtener insignias. El principio que se sigue es ganarse las insignias, no ir a la caza de ellas, y no se espera que un muchacho aspire a más de unas pocas. Elige las materias que le interesan, y con frecuencia esto sirve para poner «clavijas redondas en agujeros redondos» (N. del T.: alude a las insignias de especialidad, que eran redondas), es decir, para orientarlo hacia el oficio que más adelante le convendrá.
El gran principio de organización del Movimiento es la descentralización y la delegación de responsabilidades. En Gran Bretaña, cada condado está a cargo de un Comisionado de Condado (N. del T.: el equivalente a un Presidente o Comisionado de Provincia, según la terminología de cada país) nombrado por la Oficina Imperial. El condado se divide en distritos, cada uno a cargo de un Comisionado de Distrito, que responde ante el Comisionado de Condado. Cada distrito tiene sus Asociaciones Locales (N. del T.: una en cada ciudad), que gozan de la mayor autoridad posible. Cada Asociación administra el Movimiento en su zona, propone a los Jefes de Grupo y de Sección, organiza los exámenes de las insignias y reúne fondos para las Tropas de su ámbito, de modo que los jefes y los scouters nunca se quedan sin ayuda ni apoyo.
Política. El Movimiento no es militar, ni político, ni confesional, ni de clase. Lo que queremos es ayudar al muchacho, y sobre todo al más pobre, a tener la mejor oportunidad, la que en el pasado se le negaba, de llegar a ser un ciudadano responsable de sí mismo, feliz y triunfador, imbuido del ideal de servicio a los demás.
Publicaciones. Para orientar a quienes dirigen el Movimiento tenemos nuestros manuales: Escultismo para muchachos, Roverismo hacia el éxito (Rovering to Success), el Manual del Lobato, The Scouter (revista mensual para los dirigentes), The Scout (semanario para los muchachos) y el Libro de Reglas (N. del T.: lo que en algunos países se llama POR —Programa, Organización y Reglamento— y en otros, los Estatutos, el Reglamento y los Manuales de Operación). También tenemos una revista internacional, The Jamboree, que se publica en inglés y en francés.
Oficina Imperial. El Comité del Consejo es un grupo selecto de especialistas que dirigen los distintos departamentos del Movimiento: Colonias, Internacional, Rovers, Scouts, Lobatos, Scouts Marinos, Material, Formación de Dirigentes, Sociedades Afines y Educación Física.
Nuestra maquinaria está bien engrasada y es flexible; no usamos burocracia. Funciona gracias al mejor de los espíritus. Los mismos principios de organización y de formación se aplican al Movimiento de las Girl Guides. Una rama ayuda a la otra, tanto en la familia como en la estima pública. Esta colaboración anuncia una forma mejor de coeducación, porque une a los alumnos a través de intereses comunes.