Escultismo y movimientos juveniles
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Escultismo y movimientos juveniles

Prefacio

Ningún hombre puede entregarse a una labor mejor que la que tiene que ver con la recta educación de sus propios hijos y de los ajenos.

Aristóteles

(N. del T.: en el ejemplar que llegó a mis manos aparece tachada la palabra «Aristóteles» y escrita a mano la palabra «Sócrates». Sin embargo, Sócrates no escribió nada; quien habla de él es Platón. He buscado la cita en estos dos autores sin encontrar el lugar del que la tomó Baden-Powell. No consulté todos sus escritos, pero en lo que consulté no apareció este texto, que considero importante para iluminar el presente libro.)

Hoy en día, la mente del público está muy ocupada con las estrellas del cine, los concursos, las finales de copa y los asesinatos. Lo mismo ocurría en el pasado, y por culpa de este interés por valores falsos el país padece hoy muchos males. Si quiere librarse de las desgracias que lo agobian, tiene que limpiarse de la suciedad, la miseria y la mugre que hay entre la gran masa de su pueblo. Tiene que ayudar a esa gente a salir de su total falta de religión y de alegría. Tiene que despertar a la necesidad de una verdadera educación para la próxima generación de ciudadanos. El éxito o el fracaso de nuestra nación está en manos de los muchachos y las muchachas de hoy.

Los de la generación actual hemos descuidado nuestro deber de prevenir los males de nuestro tiempo. Ahora nuestro deber, y el único camino para corregir esos errores, es que los miembros de la siguiente generación estén bien preparados, no solo en la enseñanza escolar de las tres «erres» (N. del T.: en inglés, las tres R: lectura, escritura y aritmética), sino también mediante el desarrollo del carácter y la práctica del cristianismo en la vida diaria. Con esos cimientos podrán alcanzar una vida mejor y más feliz. Conseguirlo es uno de los objetivos de la formación que dan movimientos juveniles como los Boy Scouts y las Guías. Su éxito, junto con el de la Boys' Brigade, las Brigadas de la Iglesia para Muchachos, la YMCA y otras organizaciones juveniles, da grandes esperanzas de que es posible hacer algo en esa dirección.

En las páginas siguientes pretendo hablar del Movimiento de los Boy Scouts y de las Girl Guides. No lo hago porque crea que son los únicos que han emprendido el trabajo en la dirección correcta, sino porque los conozco por experiencia propia y, por tanto, puedo hablar de ellos con más autoridad. Muchas otras sociedades, clubes y catequesis dominicales trabajan con el mismo fin; cada uno tiene sus propios métodos para atraer y tratar a los muchachos, y todo eso es para bien: cada cual ofrece un cebo distinto para pescar. Al final, todos los peces acaban en la misma cesta.