Jóvenes caballeros del Imperio
1. Honor
Ley 1. El honor del scout es ser digno de confianza.
Si un scout dice: «Por mi honor, esto es así», quiere decir que es así, casi como si hubiera hecho un juramento solemne.
Del mismo modo, si un dirigente le dice a un scout: «Confío en tu honor para que hagas esto», el scout está obligado a cumplir la orden lo mejor que sepa y a no dejar que nada se interponga en lo que está haciendo.
Si un scout falta a su honor diciendo una mentira o no cumpliendo exactamente una orden que se había confiado a su honor, está obligado a entregar su insignia scout y a no volver a llevarla nunca. Está obligado a dejar de ser scout.
Las personas de un país civilizado, igual que los muchachos en la escuela, tienen la obligación de comportarse como es debido, y la ley puede castigarlos si no lo hacen. Para eso existe un código de leyes.
Pero hay otra clase de ley que la gente cumple casi tanto como la ley escrita, aunque nunca se haya escrito ni publicado.
Esa ley no escrita es el honor.
Pongamos que un muchacho salta la tapia de la escuela para irse fuera a fumar sin que lo vean: comete una falta contra el reglamento del colegio. Si al día siguiente el profesor pregunta en clase: «¿Quién ha infringido las normas?», el muchacho, según la ley, no está obligado a confesar que fue él; puede quedarse callado y librarse así del castigo. Pero si lo hace, demuestra que tiene poco espíritu y ningún sentido del honor. En cambio, si es un muchacho de honor, le dirá a su maestro con hombría y sinceridad lo que ha hecho y aceptará el castigo que le pongan. Así demostrará al maestro y a sus compañeros que es un hombre, que no le da miedo decir la verdad, pase lo que pase, porque pone su honor por encima de todo.
Por eso, lo primero que aprende un muchacho en su formación es que su honor es su ley privada y que lo guía su conciencia; y que, una vez que es scout, debe dejarse guiar por el sentido del honor en todo lo que hace.