Aventura hacia la edad viril · 3. Mente
La locura de la limpieza
Ese es el encanto de la primavera: todo se limpia. Hay hojas verdes que brillan, jóvenes y limpias, sobre las ramas viejas y sucias que dejó el invierno; tierra suelta en lugar del barro invernal en senderos y caminos; sol claro en lugar de niebla y lluvia; pájaros que nadie había visto andan por todas partes con sus trinos y sus cantos; flores y color donde todo era gris; arroyos cristalinos donde antes bajaban corrientes de barro.
La naturaleza empieza su limpieza de primavera. Y nosotros, los humanos, la imitamos: limpiamos la mente y la sangre saliendo más a menudo de campamento y de excursión; limpiamos nuestros jardines, sembramos semillas y sacamos la basura; limpiamos nuestras casas, las lavamos y las pintamos para tener una Gran Bretaña reluciente cuando llegue el calor del verano.
Así de limpios, no podemos evitar sentirnos orgullosos de nosotros mismos y de nuestras casas. Lo mismo pasa con el local de Tropa o el de Patrulla. Cuando está limpio de verdad, nos sentimos bien, ¿no es cierto?

Cuando entro en un local de Tropa, sé enseguida, por el orden y la limpieza del local, si es una buena tropa y si esa patrulla es constante en su Escultismo.
Lo mismo me pasa si llego a un pueblo donde las cosas están sucias, con las verjas rotas, basura, papeles y latas viejas y un huerto abandonado. Sé que sus habitantes son una panda de dejados sin amor propio.
Por muy pobre que seas, puedes ser limpio y ordenado. No te costará más.
Puedes comprobarlo cualquier día en un pueblo o en un barrio humilde, donde algunos de los más pobres van limpios y tienen sus casas limpias y respetables.
Es verdad que en muchos casos no es solo la falta de dinero lo que hace que la gente tenga su casa descuidada. Muchos son mayores, están enfermos o tienen demasiado trabajo, y, aunque quisieran tener la casa en orden, no pueden hacerlo sin ayuda.

¡Pues ahí es donde entran los scouts y los Rovers! En primavera andan ocupados con arreglos de carpintería y fontanería y con brochas para pintar el local de Tropa. ¿Por qué no ampliáis un poco vuestra limpieza de primavera ayudando a las personas necesitadas del barrio a tener casas más limpias y jardines más agradables?
Esa Buena Acción no solo os ganará su gratitud y su reconocimiento, sino que os hará sentiros felices, satisfechos y orgullosos de vosotros mismos y de vuestro entorno.
Piensa en lo mucho que pueden hacer una brocha y un bote de pintura en manos de un scout con ganas, que cumple el segundo artículo de la Ley, que dice: «El scout es amigo de todos».
Por supuesto, hay algunos gastos de pintura, yeso, brochas y herramientas, pero la limpieza te los pagará. Puedes ganar dinero juntando papel para las fábricas de cartón. Las cajas viejas de madera se venden bien y fácilmente si las cortas en astillas para encender la chimenea. Y las latas viejas valen una fortuna si las aplastas y las vendes.

Hay mucha gente acomodada dispuesta a pagar por que le quiten las malas hierbas del jardín o le recojan y quemen la basura, y que te regalará plantas para los jardines de los pobres.
Y si arreglas un grupo de casas feas, acabarás arreglando todo el pueblo.

Si das ejemplo, otros lo seguirán, y al final conseguirás un «Brummagem [Birmingham] más brillante», que dará mejor fama al pueblo entre los forasteros, más salud y felicidad a sus habitantes y orgullo por su pueblo y por sí mismos.
Y luego llega un resultado que no esperas, pero que llegará: al hacer felices a los demás, tú serás más feliz.
Cómo dibujar
A menudo los scouts me piden que les enseñe a dibujar. No puedo enseñarles, porque nunca he dado clases. Lo que sé de dibujo lo aprendí por mi cuenta, y eso es algo que cualquier scout puede hacer. Lo único que puedo darte son unos cuantos consejos.
Para dibujar la expresión de una cara, puedes practicar trazando unas pocas líneas y añadiendo otras poco a poco. Fíjate en que las líneas de expresión de la cara salen de la nariz, desde su parte alta hacia fuera.






