10. Décima dentellada
Señales · Segunda Estrella
Ya tenéis un ojo abierto y estáis preparados para que os entre algo de luz por el otro. Ya sois más grandes y más fuertes, y podéis ser un poco más listos; por eso, lo que tendréis que hacer ahora será también un poco más difícil. Y así sentiréis más satisfacción cuando lo hayáis aprendido y paséis las pruebas, ¿verdad?
Señales
Llegamos a una materia importante. Vamos a aprender a hacer señales, algo en lo que los Lobatos de todo el mundo están demostrando una gran habilidad. Parece que los scouts aprenden a hacer señales el doble de rápido que los soldados, y las Guías aprenden más deprisa que los scouts y que los soldados. Es importante recordar que no basta con saber cuál es el signo de cada letra: también hay que hacerlo con claridad y corrección, para que la persona a la que se le envía pueda leerlo con facilidad. Por eso tenéis que poner especial empeño en separar bien las letras y en colocar los brazos exactamente en la posición en que deben estar.
Más adelante encontraréis unas notas sobre señales en Semáforo y en Morse, pero no hace falta que aprendáis las dos. Preguntad a Akela cuál de las dos vais a aprender, porque es preferible que la Manada aprenda solo una.
Semáforo
Conocer el alfabeto Semáforo o el Morse y ser capaz de enviar y recibir despacio palabras sencillas. Para el Semáforo se pueden usar banderas pequeñas, si se desea. La prueba debe hacerse, a ser posible, al aire libre y a una distancia de al menos unos 50 metros.
Antes de empezar a aprender a enviar señales de Semáforo, hay que pensar bien qué significan las señales. Significan que vais a enviar un mensaje a una persona que está demasiado lejos para oír vuestra voz.
Es muy difícil transmitir un mensaje con toda claridad y con todos sus detalles si no se puede hablar con la persona a la que se envía. Así que vuestro trabajo consiste en enviar ese mensaje con las manos o con banderas de la forma más clara posible, para que a los demás les resulte fácil entenderlo. Por eso, desde el principio, haced todo lo posible para que vuestros signos estén bien hechos; no penséis que, porque estáis practicando, podéis formar una letra de cualquier manera.
Para enviar signos es muy interesante conocer los nombres que los señaleros dan a las letras. Como hay muchas que se confunden fácilmente, se les dan ciertos nombres para evitar confusiones; aunque, en realidad, son muy pocas las que tienen nombres especiales.
Esta es la lista de las letras con sus nombres especiales:
- A: Asno
- B: Burro
- C: Casa
- D: Día
- E: Eco
- F: Feo
- G: Gato
- H: Hoja
- I: Inés
- J: Juan
- K: Kiosco
- L: Luis
- M: Mes
- N: Nuca
- O: Osa
- P: Paco
- Q: Queta
- R: Río
- S: Sol
- T: Tos
- U: Uña
- V: Vaca
- W: William
- X: Xochimilco
- Y: Yolanda
- Z: Zapato
Son fáciles de aprender, y las personas que no saben de señales no entienden lo que decís. Por ejemplo, si estáis deletreando mesa, diréis: «Mes-Eco-Sol-Asno», y pero: «Paco-Eco-Río-Osa».
Antes de preocuparos por enviar una letra o una palabra, aprended a colocaros correctamente:
- Poneos firmes, con los pies un poquito separados y de cara al receptor.
- Si usáis banderas, sujetad el asta con el índice estirado a lo largo de ella y el palo a lo largo del brazo.
- Mantened los brazos rígidos; no los dobléis ni mováis el palo de un lado a otro.
- Conoced bien las siete posiciones distintas en que se puede usar una sola bandera, y haced los movimientos correctamente, con gesto enérgico.
- Cuando practiquéis los movimientos, trazad siempre los círculos en el mismo sentido que las manecillas del reloj.
Ahora que ya sabéis colocaros para hacer señales, ha llegado el momento de aprender el alfabeto Semáforo. Eso significa que haréis todo lo que esté en vuestra mano para conseguirlo, poniendo en ello los cinco sentidos.

El primer círculo, de la A a la G, se hace con la mano derecha hasta la D (que queda por encima de la cabeza) y el resto con la izquierda. Aprended a reconocer estas siete letras a la perfección, en orden y salteadas, antes de intentar formar ninguna otra. Podéis probar a hacer palabras cortas con ellas, como aba, daga, gala, abad, café, faca, etc. Formadlas vosotros y haced que otro Lobato las lea; después cambiad, de modo que él las forme y vosotros las leáis, para que os acostumbréis a verlas de un lado y del otro. Cuando estéis completamente seguros de que sabéis formar estas letras, seguid adelante.
El segundo círculo, de la H a la N, requiere usar las dos manos: la derecha se queda siempre en la posición de la A y la izquierda cruza el pecho. Empezad moviendo el brazo izquierdo en círculo mientras el derecho permanece quieto. Así formaréis las letras H, I, K, L, M y N. Os habréis dado cuenta de que la J se queda fuera del círculo; ya llegará más tarde. Practicad como hicisteis con las letras de la A a la G y luego pasad adelante.
Tercer círculo, de la O a la S: dejad el brazo derecho en la posición de la B mientras el izquierdo traza el círculo. Seguiréis así, moviendo despacio la mano derecha (como la manecilla pequeña de un reloj) y deprisa la izquierda (como la manecilla grande). Es muy sencillo hasta llegar a la letra U, del cuarto círculo: con la U empiezan las dificultades. Ahí hay que pensar y no seguir a ciegas, como un borrego. Después de la U, en lugar de la V, como sería lógico, viene la Y (¡solo Dios sabe por qué!). Y con ella empieza el quinto círculo, porque esta letra es el «signo de números» (significa que vais a transmitir números). Luego viene la J (que significa también «signo de alfabeto»), y después las letras V, W, X y Z, que siguen sin dificultad y forman el sexto y el séptimo círculos. No quiero que transmitáis números hasta que seáis scouts, pero bien podéis aprender ya los signos de números y de alfabeto del quinto círculo.

Una vez que conozcáis el alfabeto y sepáis cómo se forman las letras, lo único que os falta es práctica. No se os pide que transmitáis frases largas, ni a grandes distancias, ni deprisa; solo se os pide que conozcáis muy bien el alfabeto y que sepáis leer y transmitir despacio palabras sencillas. Pero recordad que dentro de poco seréis scouts, y entonces sí se os exigirá mucho más en esta materia. Así que practicad siempre y haced todo lo posible por recordar todas las letras.
Una tontería que hacen a menudo los Lobatos al enviar señales, y que hace imposible leer su mensaje, es mover los brazos sin parar mientras piensan en la letra siguiente. Si acabáis de enviar la P y la siguiente es la L, no mováis los brazos como si fueran aspas de molino mientras buscáis dónde tenéis que ponerlos para formar la L. Mantenedlos quietos en la P hasta que recordéis cómo se hace la L, y entonces, con toda calma pero con gesto enérgico, formad la letra. Al receptor no le molestará esa pausa mientras pensáis; en cambio, si tenéis los brazos en continuo movimiento, le será imposible saber qué queréis decir.
Cuando ya sepáis enviar palabras, recordad lo siguiente: al final de cada palabra, bajad las banderas con un movimiento rápido a la posición de «preparado para recibir», es decir, cruzadas por delante de vosotros. Pero no las llevéis a esa posición después de cada letra; después de cada letra, quedaos quietos y haced una pequeña pausa antes de seguir.
Morse
Enviar señales con el alfabeto Morse es un poco más difícil que con el Semáforo, pero tiene muchas ventajas. Por ejemplo, más adelante podréis enviar señales Morse de maneras muy distintas: con banderas, con un aparato telegráfico, con luces (heliógrafo o luz eléctrica), etc. Si sabéis parpadear bien, podréis incluso comunicaros en Morse con los ojos. Así que, al aprender Morse, no hace falta que penséis en banderas desde el principio, como pasa con el Semáforo. Ahora os voy a explicar el Morse lo más claro que pueda, pero hace falta que pongáis toda vuestra atención y mucha buena voluntad.
En el Morse, las letras se forman con puntos y rayas. Escritas, se ven así: ·— (A), —··· (B), y así sucesivamente. Lo importante es saber distinguir un punto de una raya. Pues bien, es cuestión de hacer pausas cortas y largas. Transmitáis como transmitáis, recordad siempre que una raya dura tres veces más que un punto. Si os fijáis en cómo se escriben los signos Morse, lo veréis fácilmente. Esto es un punto (·), y esto una raya (—), tres veces más larga que el punto. Pero antes de seguir, aprended el alfabeto Morse. Lo que os he dicho hasta ahora es solo para que se os grabe bien en la cabeza que, sea cual sea el sistema que uséis para transmitir y sea cual sea la velocidad, la raya será siempre tres veces más larga que el punto. Si lo olvidáis, nadie podrá leer nunca vuestros mensajes.
La forma más fácil de aprender el alfabeto es esta:
- Solo puntos: E (·), I (··), S (···), H (····).
- Solo rayas: T (—), M (— —), O (— — —).
- Opuestas (una es la otra al revés): A (·—) y N (—·); D (—··) y U (··—); G (— —·) y W (·— —); B (—···) y V (···—); F (··—·) y L (·—··); Q (— —·—) y Y (—·— —).
- Emparedadas: K (—·—), R (·—·), P (·— —·), X (—··—).
- Letras que no tienen opuesta: C (—·—·), J (·— — —), Z (— —··).


Cuando ya sepáis formar letras, sabréis también formar palabras; recordad que al final de cada letra tenéis que hacer una pausa tan larga como una raya. Esta es una palabra en Morse: «—·· (pausa) ·· (pausa) ·—»; la palabra es «Día». Seguid practicando palabras hasta que os acostumbréis bien a transmitirlas, y también a transmitir guiñando los ojos (las rayas con el ojo derecho y los puntos con el izquierdo), o simplemente a transmitiros palabras a vosotros mismos en lenguaje de puntos y rayas cuando vayáis de camino a la escuela o estéis acostados.
Otra cosa muy importante que hay que recordar, sea cual sea el sistema con el que transmitáis, es enviar cada letra seguida, de principio a fin. Si os paráis a la mitad, el que recibe pensará que habéis querido transmitir dos letras distintas. Por ejemplo, si transmitís la letra C (que se compone de —·—·), hacéis la primera mitad (—·), os paráis y luego transmitís la segunda mitad (—·), pensarán que habéis querido transmitir dos enes. (Esto, entre los telegrafistas, se llama «ligar»).
Señales sonoras
Se hacen con un silbato. Normalmente no sois vosotros quienes las hacéis, sino vuestros Jefes de Manada. No hay nada más molesto en el campo de juegos y prácticas que un Lobato o un scout que se cree que puede tocar el silbato cuando le apetezca. A menudo eso provoca errores y hasta confusiones. Por eso tenéis que saber exactamente qué quieren decir vuestro Seisenero o vuestro Jefe de Manada cuando dan una orden con el silbato. Lo más importante de todo es conocer la señal de «Atención», para acudir corriendo y obedecerla, estéis haciendo lo que estéis haciendo en ese momento. Consiste en un silbido largo.

Las indicaciones que os acabo de dar se refieren a lo que es imprescindible para que paséis la prueba; pero no dejéis de hacer señales porque ya tengáis la insignia, porque habéis prometido seguir «practicando». Por eso os doy a continuación algunas indicaciones más y os explico algunos juegos que os ayudarán a practicar.
Juegos y prácticas
Escribir en Semáforo y en Morse. Escribid cartas a vuestros amigos en Semáforo o en Morse y, mejor aún, practicad transmitiendo notas que os hayan escrito a vosotros. El Semáforo se escribe dibujando cada signo tal como se forma: una línea vertical fina representa al Lobato, y una línea gruesa a un lado, su brazo. Así se ve a una persona cuando está transmitiendo; pero cuando sois vosotros los que transmitís, lo veis exactamente al revés.

El Morse podéis escribirlo con sus puntos y rayas, dejando un pequeño espacio entre letra y letra y una línea fina entre palabra y palabra. Un método mejor es usar un trazo corto para el punto y otro más largo para la raya; juntando puntos y rayas se forman las letras, como la A o la C. Después podéis unir las letras de una palabra con una línea pequeña, y separar las palabras con otra más larga.

Tarjetas de Semáforo y Morse. Una buena manera de practicar el Semáforo es hacerse una colección de tarjetas y usarla. Hacen falta veinticinco tarjetas pequeñas, del tamaño de media postal; si queréis, podéis cortar postales por la mitad y usarlas, aunque es preferible conseguir algo más duro y más liso. En cada tarjeta pintad con lápiz azul o con pintura el signo de una letra del alfabeto, tal como se forma con los brazos. Si sois olvidadizos, escribid detrás de cada tarjeta la letra que representa el signo. También podéis comprar estas tarjetas en la tienda scout de vuestra asociación.
Coged la baraja de tarjetas, mezcladla y, con los signos hacia arriba, id dejando las tarjetas sobre una mesa mientras decís en voz alta la letra o el número que representa cada una. Fijaos en lo deprisa que conseguís pasar todas las tarjetas. Cada vez que os equivoquéis, no contéis esa partida: volved a barajar y empezad de nuevo.
Si conseguís hacerlo con rapidez, llegaréis a leer muy bien el Semáforo.
La gran ventaja de este sistema de práctica es que veis los signos de las tarjetas exactamente como se ve a la persona que transmite, es decir, al revés de como uno los siente cuando los hace. Por eso leerlos parece difícil, pero estas tarjetas os ayudarán a superar muy pronto esa dificultad. No practiquéis delante de un espejo, porque eso no os ayudará a leer. Veréis vuestra figura reflejada en el espejo, pero invertida. Por ejemplo, si formáis la letra A, parecerá que el Lobato del espejo la está haciendo con la mano izquierda y no con la derecha, y por eso os parecerá una G en vez de una A.
Juego: La oficina de correos del Semáforo
Pueden jugar doce Lobatos. Cada Lobato elige una letra del alfabeto, que se pinta en grande con tinta sobre una tarjeta y se le prende en el pecho. A cada uno se le coloca en un sitio, en campo abierto (el Jefe de Manada decide a qué distancia deben quedar unos de otros, según lo que sepan los Lobatos). El Jefe de Manada se pone de pie en el centro de un gran semicírculo formado por sus Lobatos, para que todos puedan verlo, y les va haciendo cambiar de sitio (como en el juego de las cuatro esquinas). Si transmite la A y la P, los Lobatos que tienen esas letras salen de su sitio y corren a ocupar cada uno el del otro. Por eso todos los Lobatos tienen que tener la vista fija en el Jefe de Manada. Cada Lobato tiene cinco vidas. Si deja su sitio antes de que se haya transmitido su letra, pierde una vida; y si no echa a correr antes de que el Jefe de Manada haya contado hasta seis después de transmitir su letra, también pierde una vida. Cuando se acaba el tiempo fijado de antemano, gana el Lobato que haya perdido menos vidas.
Por supuesto, está terminantemente prohibido hablar durante el juego. El Jefe de Manada se las arreglará para que todos los Lobatos tengan las mismas oportunidades de cambiar de sitio. No conviene jugar mucho rato seguido, ni que jueguen más de doce muchachos, porque si no, no se pueden transmitir suficientes letras y se pierde el interés. Este juego enseña a los Lobatos a leer el Semáforo y también a concentrarse y prestar atención por completo. (Hay que tener en cuenta que la concentración no supone un esfuerzo excesivo, porque mientras los Lobatos corren a cambiar de sitio, descansan). Si los Seiseneros transmiten bien las señales, se les puede dejar que transmitan ellos, y entonces el Jefe de Manada hace de juez y, al mismo tiempo, apunta los puntos de cada uno.
Expediciones. Las excursiones y los días de campo son una magnífica ocasión para echar a volar la imaginación. La Manada se convierte en un grupo de náufragos, una tribu de pieles rojas, una expedición de exploradores o una patrulla de soldados en territorio enemigo. Todas las comunicaciones entre los miembros del grupo deben hacerse con señales de banderas, silbatos, etc. Para practicar las señales sonoras y de movimiento, los Lobatos deben dispersarse por el campo de forma que, cuando el Jefe de Manada dé la señal, la obedezcan enseguida. El Jefe de Manada observará con atención a los Lobatos para poder decir el nombre y el número del último en obedecer. Así estarán más atentos la próxima vez. Conviene fijar una señal de «volved a vuestro puesto» para darla después de que se haya obedecido cada orden. (Puede consistir en dos silbidos agudos).