Manual de Lobatos
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Manual de Lobatos

6. Especialidad de Remendón

Nota a los Jefes de Manada

Esta Especialidad no llama la atención del Lobato a primera vista, como otras que entusiasman a los muchachos. Pero si Akela les hace ver que los marineros y la mayoría de los soldados se cosen los botones, se remiendan la ropa y llevan siempre encima lo necesario para hacerlo (agujas, hilo, botones, etc.), y si se lo presenta de una forma novelesca, se sentirán atraídos por esta materia.

Además, coser un botón, zurcir un jersey o un calcetín o remendar un desgarrón puede ser una Buena Acción en casa, para la madre, o en el campamento, para Akela, al tiempo que se gana una Insignia.

Si a un Lobato no le atrae zurcir y remendar, tiene además otras muchas cosas entre las que escoger para completar la prueba de esta Insignia.

Algo muy importante: por el motivo que sea que la elijan, deben hacer las cosas con un propósito bien definido: un regalo para alguien, algo para usar en el campamento, algo que el Grupo pueda vender en una tómbola o algo para la Cueva de la Manada. Un Lobato no se interesará por fabricar un objeto si no sabe que va a tener un destino concreto. Y tampoco esperéis que un Lobato se interese durante mucho tiempo por un trabajo de este tipo.

Sugerencias para los Lobatos

Esta Insignia de Trabajos Domésticos es utilísima, porque os enseña a usar los dedos para coseros un botón y hacer otras cosas útiles, en lugar de cargar con ese trabajo a vuestra madre o a vuestra hermana. No creáis de ninguna manera que son cosas de mujeres. Todos los exploradores y todos los aventureros han tenido que coserse la ropa durante sus viajes para que les durara. Robinson Crusoe no habría estado nada cómodo en su isla si no hubiera sabido hacerse él mismo la ropa con pieles.

Todo Lobato que quiera esta Insignia tiene que saber enhebrar una aguja y coser un botón. Después puede escoger dos cosas, entre ocho, para hacerlas. Hay muchas para elegir, de modo que cada uno puede hacerlo según sus gustos: hacer punto, hacer un cesto, trenzar rafia, zurcir un agujero o poner un remiendo. Pero el Lobato no tiene por qué conformarse con saber solo las tareas obligatorias; si se enorgullece de ser útil, aprenderá a hacer la mayoría.

No voy a explicar aquí con detalle cómo se hace cada una de estas pruebas. Sería una tontería, porque no vais a intentar aprenderlo en un libro, sino que buscaréis a alguien que os lo enseñe. Seguro que vuestro Jefe de Manada está muy capacitado para enseñaros muchas cosas, sobre todo si es una Jefa; pero también vuestra madre, vuestra hermana o alguien de vuestra casa os enseñará con mucho gusto, siempre que le demostréis que de verdad queréis aprender. Así que no dudéis en pedírselo y muy pronto aprenderéis.

Aun así, puede que os vengan bien unas palabras sobre lo que se espera de vosotros.

Aguja y botones

La aguja que hay que enhebrar no es la de zurcir, que tiene el ojo grande, sino la aguja corriente que se usa para coser un botón en la camisa. Para enhebrarla os hace falta buena vista y pulso firme, y con eso está todo hecho. Pero hace falta práctica, así que hay que practicar. Usad hilo blanco, porque así os daréis cuenta de si lo mantenéis limpio. El botón tiene que estar bien cosido, de modo que tenga cuello, que pase por el ojal y que aguante el trabajo para el que está hecho. Tenéis que hacerlo con la mayor limpieza posible, de manera que la tela, una vez cosido el botón, quede pulcra, limpia y en orden. Después de esto, cuando estéis de campamento, podréis coseros vosotros solos los botones, y espero que hagáis lo mismo en casa.

Hacer punto

Cuando tenía vuestra edad, yo solía hacer punto, aunque ya casi lo he olvidado del todo: bufandas, guantes y otras cosas útiles por el estilo. Hay otros objetos que podéis idear vosotros mismos, como agarradores para la tetera. Para hacer punto veréis que es mucho mejor usar lana o algodón grueso, y tejer preferiblemente con agujas de hueso o de madera, no de metal, a no ser que seáis muy ambiciosos y vayáis a tejer calcetines o medias.

Retrato de Baden-Powell con sombrero de ala ancha
Baden-Powell, fundador del Movimiento Scout.

Redes

No intentéis hacer una red muy grande. Os llevaría mucho tiempo hacer una red de tenis o una hamaca. Basta con una bolsa para llevar las pelotas de la Seisena o de la Manada, o una red pequeña para llevar lo que necesitéis para vuestros juegos. Poned mucho cuidado en que la red quede pareja y en usar cuerdas resistentes.

Agarrador para la tetera

Es muy fácil hacer uno de estos agarradores a punto de cruz sobre cañamazo, pero tenéis que daros cuenta de que, para pasar bien esta prueba, hace falta algo más. Por ejemplo, decidir bien el tamaño, la forma, el color y el dibujo es importantísimo, y tendréis que elegirlo vosotros mismos. En un agarrador para la tetera, además de su utilidad, hay que tener en cuenta su belleza y su resistencia.

Tapete

Aquí también hay que advertiros que no seáis demasiado ambiciosos ni empecéis haciendo tapetes grandes: sería un trabajo larguísimo y aburrido. Con los materiales necesarios, y en cuanto a la ejecución en sí, es fácil hacer un tapete de cañamazo; pero recordad que, una vez más, la elección de los colores y del dibujo también cuenta. Un tapete con base de arcilla refractaria requiere pegar a la arcilla parte de la tela, etc. Quizá os convenga juntaros de dos en dos para hacer un tapete algo más grande del que podría hacer cada uno por separado.

Zurcir

No se espera que sepáis hacer un zurcido invisible, pero sí que seáis capaces de zurcir con esmero un agujero del jersey o del calcetín. Naturalmente, para hacerlo escoged siempre hilo del mismo color, y luego trabajad con mucho cuidado y tal como os hayan enseñado. Este tipo de trabajos no sale bien si se hace a toda prisa: hay que ir despacio, porque «despacio se coge al mono», como les repito constantemente a los scouts. Sería magnífico que pudierais cuidar y remendar vosotros mismos vuestros uniformes, sin tener que recurrir a nadie.

Trenzar

La rafia es un material muy apropiado para este trabajo. Se saca normalmente de unas palmeras que crecen en Madagascar, y se puede teñir de toda clase de colores vivos. Vosotros mismos podéis dar color a la rafia blanca con cualquier tinte. Con rafia se pueden hacer muchísimas cosas: salvamanteles para la tetera, cestos, etc. Trenzad la rafia lo más pareja que podáis y elegid vosotros mismos los colores que vais a usar.

Hacer cestos

Algunos de vosotros ya habréis aprendido en la escuela a hacer cestos y no querréis repetir lo que ya sabéis. Pero seguro que os resultará interesante hacer cestos del mismo modo con juncos y ramas. Es un entretenimiento estupendo para un día de lluvia en el campamento. Las ramas de sauce, de mimbre, de lilo y de chopo son muy buenas para hacer cestos. Tenéis que poner mucho cuidado para rematar el cesto con esmero y ponerle el asa bien firme. Si hacéis un cesto pequeño de juncos o de ramas y lo forráis de musgo, veréis que va muy bien para llevar huevos. También podéis forrar uno de estos cestos de musgo, llenarlo de tierra y plantar en él helechos para llevarlos a casa.

Remendar un desgarrón

Quizá sea esta una de las cosas más útiles que se pueden aprender. Como somos animales sanos y activos, no paramos de rompernos la ropa al pasar junto a los arbustos, los árboles y otras cosas, y nos volvemos insoportables pidiendo a los demás que nos la remienden. Propongámonos desde ahora remendarnos la ropa nosotros mismos. Si lo hacemos, pronto descubriremos que tenemos que ser cuidadosos y andar con ojo, porque, si no, a cada rato nos haremos desgarrones, y cada uno será peor que el anterior.

Ser útil

Veréis fácilmente que todas estas pruebas de trabajos domésticos os dan ocasión de ser útiles a los demás en casa, a la vez que sois útiles para vosotros mismos. Así que sed constantes.