Escultismo para muchachos · 5. Conocimiento de la naturaleza
Fogata 16. Plantas
Un hombre del monte que vive lejos de las casas, en lo más espeso de la selva, debe saberlo todo sobre los árboles y plantas que le son útiles.

Un scout tiene que describir a menudo el lugar por el que ha pasado. Si informa de que está «muy poblado de árboles», puede ser muy importante para quien lea el informe saber qué clase de árboles son.
Por ejemplo, si son abetos o alerces, quiere decir que de allí se puede sacar madera para construir puentes. Si son cocoteros, darán cocos para comer y «leche» para beber. Los sauces indican que hay agua cerca. Los pinos, la caña de azúcar y los árboles del caucho significan buena leña.
Por eso el scout debe proponerse aprender los nombres y el aspecto de los árboles de su zona. Debe coger una hoja de cada especie y compararla con el árbol del que procede; así llegará a conocer el aspecto general de cada clase, de modo que pueda reconocerlos de lejos, no solo en verano, sino también en invierno. Algunos árboles tienen una silueta característica, como el roble, el álamo y el olmo. Intentad aprender a dibujar las hojas y el perfil de los árboles, y buscad otras siluetas, como las del pino, el abedul, el sauce, etc.



Los guardas de los bosques
Vosotros, como scouts, sois los guardianes de los bosques. Un scout jamás daña un árbol con el hacha o la navaja. Para derribar un árbol no hace falta mucho tiempo, pero para que crezca uno hacen falta muchos años. Por eso un scout solo tala un árbol cuando hay una buena razón, y no por el simple gusto de usar el hacha. Por cada árbol talado se deben plantar dos.
Leña
Rara vez hace falta talar un árbol, ni siquiera para leña, porque normalmente hay mucha madera seca tirada por el suelo. También se puede arrancar una rama seca de un árbol. La madera seca arde con mucha más facilidad que la verde.
En general, las maderas blandas, como el pino, el abeto o el alerce, dan buena llama y buen fuego, pero poco duradero, que solo sirve para tareas cortas, como hervir agua. Las maderas duras, como el roble, el haya, el arce y otras, dan un fuego más duradero y unas brasas adecuadas para tareas más lentas, como asar, guisar y hornear.
En América hay un dicho: «De un árbol se pueden sacar un millón de cerillas, y una cerilla puede destruir un millón de árboles». Por eso el scout es tan precavido con el fuego, y cuando ha tenido que encender uno, antes de marcharse del lugar se asegura de que está bien apagado, echando agua hasta sobre la última chispa.
Otras plantas
Debéis saber qué plantas os sirven de alimento. Si os encontrarais sin comida en la selva, podríais morir de hambre por no saber nada de plantas. O podríais morir envenenados por no saber distinguir los frutos o raíces sanos de los venenosos.

Plantas comestibles
Hay multitud de bayas, frutos secos, raíces, cortezas y hojas que son buen alimento. Averiguad cuáles hay cerca de vuestro campamento y tratad de preparar una comida con ellas.
Las cosechas de distintas clases de maíz y otros granos, algunas raíces y muchas hierbas son alimenticias, y también algunas clases de musgo. Ciertas algas marinas pueden servir igualmente de alimento.
Debéis ser capaces de reconocer las flores comunes del campo y del bosque. Algunas son parientes de las de nuestros jardines y tienen su misma belleza. Otras son hierbas que se usan para dar sabor a la comida o como medicina.
Prácticas de Patrulla en observación de plantas
Llevad a vuestra Patrulla al campo a recoger muestras de hojas, frutos o flores de distintos árboles y arbustos, para que observen la forma y la naturaleza de los árboles, tanto en verano como en invierno.
Coleccionad hojas de distintos árboles. Haced que los scouts las calquen y escriban debajo el nombre del árbol al que pertenecen.
En el campo, haced que los scouts examinen los sembrados en sus distintas fases de crecimiento, para que sepan decir a primera vista qué cosecha cabe esperar.
Intentad hacer un catálogo de todas las plantas silvestres de la zona que sirvan de alimento.
Formad una colección de impresiones de hojas hechas con papel carbón. Colocad la hoja con las venas hacia abajo sobre el papel carbón, poned encima una hoja de papel fino y frotad con fuerza. Retirad después el papel y la hoja. Luego volved a colocar la hoja, con las venas hacia abajo, sobre el papel en el que vais a hacer la impresión; poned otra vez una hoja de papel encima y frotad con fuerza. Así obtendréis una impresión nítida de la hoja.
Animad a los scouts a coleccionar flores silvestres y a secarlas prensándolas entre dos hojas de papel secante dentro de un libro.
Juegos de observación de plantas
«¿Qué es?»
Dos scouts salen a marcar un recorrido con señales de pista, pero antes se ponen de acuerdo en una señal especial que significa «¿Qué es?», por ejemplo, un círculo atravesado por una línea, con un número al lado.
El resto de la Patrulla sale, digamos, diez minutos después que los dos primeros, juntos o dispersos, y cada uno lleva una libreta y un lápiz para tomar notas.
El juego consiste en anotar en la libreta cada «¿Qué es?» con su descripción y la de los objetos que haya cerca, como un roble, un diente de león, etc.
Los puntos se dan según el número de señales que se hayan visto y las respuestas correctas a cada «¿Qué es?».
Además de ser muy entretenido, este juego desarrolla la capacidad de observación, fortalece la memoria y es una buena enseñanza de botánica.
Carrera de plantas
El Guía de Patrulla sale con sus scouts, a pie o en bicicleta, en cualquier dirección, para conseguir una muestra de una planta elegida de antemano. Puede ser un brote de tejo, una rama de malva, una nuez, una rosa silvestre o cualquier otra cosa por el estilo que ponga a prueba sus conocimientos sobre plantas y su memoria para recordar dónde se encuentra la planta pedida, y que los obligue a ser rápidos para ir y volver de ese lugar en el menor tiempo posible.