Escultismo para muchachos
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Escultismo para muchachos · 3. Vida de campamento

Fogata 9. Campamentos

Hay quien habla de las penalidades del campamento. Pues bien, un pie tierno puede pasarlo mal en el campamento y encontrarse incómodo, pero un scout veterano no lo pasa mal allí: sabe lo que hay que hacer para estar cómodo. Si no tiene tienda, no se sienta a tiritar y a refunfuñar, sino que se construye un refugio o una choza. Escoge el sitio adecuado para que no se le inunde si llueve o hay tormenta. Enseguida enciende un buen fuego y se prepara una buena cama con helechos y paja.

Un scout junto a una choza cónica cubierta de césped y, al lado, el armazón de ramas de otra
Juntando ramas delgadas y cubriéndolas con césped se puede construir una choza para una patrulla.

Un scout veterano tiene recursos de sobra. Siempre encuentra la manera de salir de cualquier dificultad o incomodidad.

Campamento con tiendas junto a un lago, al pie de las montañas

Terreno

Cuando se va de campamento, lo primero es decidir dónde se va a montar y qué clase de campamento va a ser.

Cuanto más cerca esté de vuestras casas, menos gastaréis en el viaje. Para mí, el mejor sitio para acampar es cerca de un bosque donde a uno le dejen cortar leña y construir chozas. Así que, si conocéis a algún vecino que os quiera prestar un rincón de su bosque, ahí tenéis vuestra oportunidad. Recordad que en los bosques el suelo es húmedo y que los árboles siguen goteando un buen rato después de que haya dejado de llover. Si encontráis una choza que no cale, ya no necesitaréis tienda. La orilla del mar también ofrece buenos terrenos para acampar, siempre que se puedan conseguir botes y haya un sitio para nadar. Alguna vez podréis conseguir un cobertizo de botes donde alojaros, pero no olvidéis que necesitáis agua potable y leña.

También podéis ir a la montaña, a los páramos o a la orilla de un río, y pedir permiso para montar allí el campamento.

Al escoger el sitio hay que pensar en cómo estará si el tiempo se pone lluvioso y ventoso. Escoged, por tanto, el lugar más seco y resguardado, y a la vez el más cercano al agua. Recordad que una buena fuente de agua es de la mayor importancia, y aseguraos de que el agua para beber sea potable.

Campamentos volantes

Muchos scouts prefieren un campamento ambulante a uno fijo. Desde luego, el campamento ambulante es más divertido que el fijo, porque se disfruta del cambio constante de paisaje, pero para eso hace falta buen tiempo.

Al planear vuestra excursión, lo primero que debéis hacer es elegir la zona del país que vais a recorrer y marcar en el mapa los lugares donde vais a pasar la noche. Veréis que podréis caminar unos ocho kilómetros al día.

Quizá os convenga construiros un carro para llevar la tienda, las mantas, las sábanas, los impermeables, etc.

Al final de cada jornada tendréis que pedir permiso a algún granjero para plantar la tienda en su terreno o para dormir en su granero, sobre todo si llueve.

Tiendas de campaña

Antes de decidir qué tienda vais a comprar, tenéis que pensar si la vais a usar en un campamento fijo o en uno ambulante.

Para un campamento fijo prefiero la que usan los exploradores, llamada tienda canadiense o de paredes. Es la mejor en cuanto a comodidad y la que mejor hace que el campamento se vea ordenado. Si tiene doble techo, será impermeable de verdad, aunque se toque el techo por dentro; además, la mantendrá fresca bajo un sol abrasador y caliente cuando haga frío.

Un scout ante la puerta de una tienda canadiense, con otro sentado junto a los petates
La tienda canadiense o de paredes es uno de los modelos favoritos de los exploradores de todo el mundo.

Las tiendas scouts más pequeñas dan buen resultado en el campamento si se tienen dos o más para cada patrulla. Podéis fabricaros vuestra propia tienda durante el invierno, y quizá sea lo mejor, porque así os saldrá más barata. Y si mientras la hacéis fabricáis una o dos más, podréis venderlas y sacar un buen beneficio.

Donde las tiendas son tan caras que no se pueden comprar, recordad que quizá se puedan alquilar tiendas usadas a un precio razonable por una semana o más.

Equipo de campamento

Lo siguiente que hay que tener en cuenta es el equipo, es decir, lo que vais a necesitar para cocinar, los recipientes, las herramientas y otras cosas por el estilo. Esta es una lista aproximada de lo que resulta útil en un campamento fijo, aunque no todo hará falta en un vivac o en un campamento ambulante.

Para la tienda: cubo, farol y velas, cerillas, mazo, palangana, pala, hacha, rollo de cuerda, banderín de patrulla y una correa para colgar cosas del mástil de la tienda.

Para la cocina: cazuela u olla, sartén, marmita, parrilla, cerillas, cubo, cuchillo de carnicero, cucharón, paños para secar, bolsas para las patatas, etc.

Para cada scout: lona impermeable, dos mantas, cuerda para atarlas, colchón de paja (para hacerlo en el campamento hace falta un saco de lona y paja) y bolsas para las raciones. Hay que llevar suficientes sacos de dormir o mantas para que cada scout tenga su propia cama.

Equipo personal

Cada scout necesita:

  • Uniforme scout completo, sombrero incluido.
  • Pijama o ropa para cambiarse por la noche.
  • Pañuelos, jabón y cepillo de dientes, todo en una bolsa.
  • Jersey.
  • Útiles para remendar.
  • Impermeable.
  • Plato, taza y vaso.
  • Zapatos de repuesto.
  • Cuchillo, tenedor y cuchara.
  • Bañador.
  • Cerillas.
  • Toalla.
  • Mochila.

Un acampador veterano siempre lleva al campamento tres o cuatro bolsitas de tela para sus provisiones. Por supuesto, se las fabrica él mismo con antelación.

La bolsa de raciones no tiene por qué medir más de quince centímetros de largo por siete y medio de ancho. Llevará una jareta para poder cerrarla.

Cuando estéis haciendo estas bolsas, podéis hacer una o dos más grandes para guardar cosas sueltas, como cordones, botones, agujas, tijeras y cosas por el estilo.

Yo uso bolsas de tela para meter las botas, de modo que no manchen las cosas con las que van guardadas.

Alimentos

Si se lleva carne fresca, hay que asegurarse de que de verdad lo sea. También hay que recordar que los huevos, el arroz y las gachas se conservan mejor. La fruta es fácil de cocinar y sabrosa. El chocolate es muy útil en el campamento y en las marchas.

Un buen pan de campamento es el que comen la mayoría de los cazadores bóeres y sudafricanos, llamado «galleta». Las galletas son fáciles de hacer. Se compra en la panadería, a mitad de precio, un pan del día anterior, se corta en rebanadas gruesas o en dados y se cuece en el horno o se tuesta a buen fuego hasta que queda bien duro. Sustituye muy bien al pan. El pan tierno se moja con facilidad, se agria y se pone duro en el campamento.

Montaje del campamento

En un campamento scout las tiendas no se colocan en fila o formando calles, como en un campamento militar, sino por patrullas, que forman unidades separadas entre sí por cincuenta o cien metros, según el espacio de que se disponga. Todas forman un gran círculo alrededor de la tienda del Jefe de Tropa, que, junto con la fogata y el mástil de la bandera, suele quedar en el centro.

Cómo plantar las tiendas

Una vez escogido el sitio del campamento, hay que plantar las tiendas con la puerta de espaldas al viento.

Un muchacho tropieza con una cuerda de la tienda y se le caen los cacharros
Tomasito, el Pie Tierno, va de campamento. Rebosante de ilusión llega al campamento, pero pronto una cuerda de la tienda le estropea el contento.

Si llueve, hay que cavar alrededor de la tienda una zanja de siete centímetros de profundidad para que no se inunde. La zanja debe llevar el agua cuesta abajo. Junto a los mástiles hay que cavar un hoyo del tamaño de una taza de té para poder moverlos si llueve, porque así se compensa el encogimiento de las cuerdas al mojarse. Si habéis plantado bien vuestra tienda, os reiréis de la lluvia.

Un scout asoma por la puerta de una tienda bien tensada bajo la lluvia
Si habéis plantado bien vuestra tienda, os reiréis de la lluvia.

Abastecimiento de agua

Si en el campamento hay un manantial o un arroyo, hay que reservar la mejor parte y mantenerla rigurosamente limpia para beber de ella. Un poco más abajo se puede señalar un sitio para bañarse, lavar la ropa y todo lo demás.

Para no ponerse enfermos, los scouts ponen el mayor cuidado en mantener muy limpia el agua que van a beber.

Todo agua contiene gran cantidad de gérmenes, que solo se ven con un microscopio. Algunos son peligrosos y otros no. Es imposible saber cuándo hay peligrosos y cuándo no; por eso, en caso de duda, lo mejor es hervirla para matarlos. Después hay que dejarla enfriar antes de beberla. Para acabar con los gérmenes no basta con que el agua empiece a hervir: hay que dejarla hervir un buen cuarto de hora, porque los gérmenes son duros y tardan en morir.

La cocina

La cocina se instala a sotavento del campamento, es decir, en el lado contrario al viento, para que el humo y las chispas no lleguen a las tiendas. Más adelante se explica cómo se hacen los fuegos para cocinar.

Los scouts veteranos tienen siempre especial cuidado en mantener limpia la cocina, porque, si se dejan desperdicios por todas partes, acuden las moscas, que pueden contaminar los alimentos y hacer enfermar a los muchachos. Así que procurad que la cocina y el terreno de alrededor estén siempre muy limpios.

Para conseguirlo hacen falta un hoyo húmedo y otro seco. Se cavan de cincuenta centímetros de lado y sesenta de profundidad. El hoyo húmedo se tapa con una rejilla cubierta de paja o juncos, y en él se echa toda el agua grasienta. La tapa retiene la grasa del agua y evita que se cuaje en el suelo. La paja o los juncos deben quemarse a diario y sustituirse por otros nuevos.

En el hoyo seco se echa todo lo que no se puede quemar. Las latas deben quemarse y aplastarse antes de tirarlas allí. Quemad todo lo que se pueda, porque si no, el hoyo se llenará muy pronto. Todas las noches hay que cubrir los desperdicios con una capa de tierra.

Letrinas

Otra cosa muy importante para la salud de los scouts es cavar una zanja que sirva de letrina. Al llegar al lugar del campamento, lo primero que hay que hacer es cavar la letrina; todo scout debe tenerlo presente.

Antes de plantar las tiendas o de encender el fuego, se cavan las letrinas y se pone un biombo alrededor. La zanja debe tener sesenta centímetros de profundidad, un metro de largo y treinta centímetros de ancho, de modo que quien la use pueda ponerse en cuclillas con un pie a cada lado. Después de usarla se echa una buena capa de tierra, que al cabo de unos días de uso acabará cubriendo del todo la zanja. También hay que hacer una letrina para líquidos, cavando un hoyo que, para que drene, se rellena hasta la mitad con piedras.

Incluso en un campamento de una sola noche los scouts deben cavar una letrina, y cuando se ha levantado el campamento, un scout debe cavar siempre un hoyo pequeño, de unos pocos centímetros de profundidad, y taparlo nada más usarlo. Si se descuida esto, no solo el campamento resulta antihigiénico, sino que los propietarios se quedan con mala impresión y después no tienen ganas de dejar acampar a los scouts en sus terrenos. Así que, scouts, no olvidéis hacer lo que os acabo de decir.

Horario del campamento

Estas son dos propuestas de horario para el día:

Primer horario

  • 7:00. Levantarse, airear las camas, lavarse, etc.
  • 8:00. Izar la bandera. Oraciones (quizá resulte más cómodo hacerlo justo después de la inspección).
  • 8:15. Desayuno.
  • 9:45. Inspección.
  • 10:00. Prácticas scouts, natación.
  • 13:00. Almuerzo.
  • 13:30 a 14:30. Descanso (obligatorio).
  • 14:30 a 17:30. Juegos scouts por los alrededores. Natación.
  • 18:30. Cena, seguida de tiempo libre.
  • 19:30 a 20:00. Recreo y juegos de campamento.
  • 20:30 a 21:30. Fogata (de 21:00 a 23:00, prácticas nocturnas).
  • 21:30. Retirada.
  • 22:00. Apagar las luces. Silencio en el campamento.

Segundo horario

  • 7:00. Levantarse, airear las camas, lavarse, etc.
  • 8:00. Saludo a la bandera. Oraciones.
  • 8:15. Desayuno.
  • 10:00. Inspección.
  • 10:15 a 12:00. Actividades scouts.
  • 13:00. Comida.
  • 13:30 a 14:30. Descanso.
  • 14:30 a 17:00. Grandes juegos.
  • 17:00. Té y galletas.
  • 17:30 a 20:00. Recreo y juegos de campamento.
  • 20:00. Chocolate (merienda).
  • 20:30 a 21:30. Fogata de campamento.
  • 22:00. Silencio (apagar las luces).
Un scout lee un tablón de anuncios clavado en un poste, con una tienda al fondo
Se puede poner un tablón de anuncios para colgar la orden del día y el horario. Al fondo, el comedor de la patrulla.

Aviso a los padres

El campamento es lo que más atrae al muchacho del Escultismo, y es la ocasión de enseñarle a confiar en sí mismo y a tener recursos, además de darle salud.

Algunos padres que nunca han vivido la vida de campamento lo miran con recelo, como una fuente de dificultades y peligros para sus hijos. Pero cuando los ven volver llenos de salud y felicidad por fuera, y mejores por dentro, porque se han hecho más hombres y han ganado en compañerismo, no pueden dejar de reconocer el bien que les hacen los campamentos.

Así pues, esperamos de corazón que no se ponga ningún obstáculo a los muchachos para que pasen sus vacaciones como aquí he propuesto.

Baño y natación

En el campamento, una de vuestras diversiones debe ser la natación, que es a la vez una obligación y un placer. Es un placer porque no hay nada más divertido, pero es también una obligación, porque, en realidad, ningún scout puede considerarse tal hasta que sepa nadar y sea capaz de salvar a alguien que se esté ahogando. La natación tiene sus peligros, y todo scout sensato está preparado para ellos.

El primer peligro son los calambres. Si os bañáis antes de que pase hora y media desde la comida, es decir, antes de haber terminado la digestión, es muy fácil que os dé un calambre. Los calambres hacen que uno se encoja con un dolor muy fuerte y le impiden mover los brazos y las piernas, de modo que se hunde; así es fácil ahogarse, y será por culpa propia.

Mientras se nada, siempre debe haber una guardia preparada formada por dos buenos nadadores que no se bañan, sino que están desnudos y listos para tirarse al agua en cuanto alguno de los bañistas tenga dificultades y necesite ayuda. Los guardias no nadan hasta que todos los demás han salido del agua, y siempre tienen a mano un salvavidas.

Cada año se pierden muchas vidas por la imprudencia de los muchachos que nadan sin pensar en estas cosas. Solo debe permitirse nadar en lugares seguros y bajo una vigilancia estricta.

Terrenos ajenos

Hay que tener cuidado de pedir permiso antes de acampar en un terreno. No tenéis derecho a salir del camino por cualquier parte sin haber obtenido antes el permiso correspondiente; pero la mayoría de los propietarios os lo darán si les decís quiénes sois y qué os proponéis hacer.

Cuando os instaléis en el terreno, recordad ante todo lo siguiente:

  1. Dejar las puertas y las cancelas como las encontrasteis.
  2. Molestar lo menos posible al ganado y a la caza.
  3. No dañar las cercas, los sembrados ni los árboles.

La leña que necesitéis, pedidla antes de cogerla. Tened cuidado de no cogerla de las cercas ni de la madera seca que se esté usando para tapar algún hueco.

Holgazanes en el campamento

En el campamento hay sitio para todos menos para el muchacho que no quiere arrimar el hombro en las muchas tareas que hay que hacer. No hay sitio para el que se escaquea ni para el gruñón; de hecho, no hay sitio para ellos en el Escultismo, y mucho menos en el campamento. Todo el mundo debe ayudar a que el campamento sea cómodo, y hacerlo con alegría. Así crece el compañerismo.

Camas de campamento

Hay muchas maneras de prepararse una cama cómoda en el campamento, pero siempre hay que poner una lona impermeable entre el cuerpo y la tierra. Una capa gruesa de hierba, paja o maleza es una buena cama para tumbarse.

Un muchacho duerme al raso tapado con mantas, rodeado de sus cosas
Tomasito, el Pie Tierno, duerme al aire libre. Le advirtieron que se pusiera bastantes mantas debajo, pero Tomasito sabía más y tiritó de frío.

Creo que nunca os daréis cuenta de cuántos salientes tiene vuestro cuerpo hasta que tengáis que tumbaros en un suelo duro sin poder cubrirlo con un poco de paja o de hierba. Por supuesto, todo scout sabe que el peor saliente de su cuerpo es el hueso de la cadera; por eso, si hay que dormir en suelo duro, el secreto para estar cómodo es cavar un hoyito del tamaño de una taza de té donde encajar la cadera. Notaréis una gran diferencia si lo hacéis.

El descanso nocturno es muy importante. Quien no puede dormir bien por la noche pronto se agota y no rinde en el trabajo del día tanto como el que duerme cómodo. Por eso os aconsejo que os hagáis un buen colchón de paja de un grosor razonable.

Un saco de dormir en el suelo con un pequeño toldo sobre la cabeza
Este tipo de saco de dormir permite acampar sin tienda.

Cómo hacer un colchón

Para hacer un colchón, montad un telar de campamento y tejed en él un colchón de maleza, helechos, paja, brezo o hierba, de un metro ochenta de largo por ochenta centímetros de ancho. Con el mismo telar podréis hacer esteras para construir tiendas, refugios o paredes.

Otra manera de procuraros una cama cómoda es hacer una bolsa de tela de un metro ochenta de largo por noventa centímetros de ancho. Durante el viaje se puede llevar en ella el equipo y, una vez en el campamento, se rellena de paja, maleza u hojas y sirve de colchón magnífico.

Una almohada también es muy útil en el campamento. Solo necesitáis una funda resistente de sesenta centímetros de largo por treinta de ancho, que también podéis haceros vosotros mismos. De día os servirá de bolsa para la ropa, y de noche, de almohada, rellena con vuestra ropa bien enrollada.

Muchas veces he usado mis botas como almohada, envolviéndolas bien en el abrigo para que no se separaran.

Trucos de campamento

Se puede hacer un candelero con un alambre enrollado en espiral, o clavando en la pared un palo con una hendidura, o poniendo la vela en un pegote de barro o en un agujero hecho en una patata grande. Para hacer una pantalla, se rompe el fondo de una botella y se clava la botella en el suelo por el cuello, donde antes se ha colocado la vela. El fondo de la botella se puede quitar echándole dos o tres centímetros de agua y poniéndola sobre las brasas hasta que se calienta y se rompe a la altura del agua. También se puede pasar un cordel a su alrededor y frotarlo deprisa hasta que la línea de roce se calienta tanto que la botella se parte por ella con un golpecito o al meterla en agua. Pero recordad que los trozos de vidrio son peligrosos en un campamento.

Varios candeleros improvisados: con barro, con un palo hendido, con una botella y con alambre en espiral
Los candeleros se pueden hacer de muchas maneras.

Cómo ponerse en cuclillas

Saber sentarse sin mojarse cuando el suelo está húmedo ya es mucho. En ese caso hay que ponerse en cuclillas. Los nativos de la India se sientan sobre los talones, pero resulta muy cansado si no se ha practicado desde pequeño. Es más fácil si se pone una piedra o un trozo de madera a modo de cuña bajo los talones.

Los bóeres de Sudáfrica y otros acampadores se ponen en cuclillas apoyándose sobre un solo talón. Al principio también eso cansa un poco.

Tres hombres en cuclillas: uno apoyado en un árbol, otro junto al fuego y otro sobre un solo talón
Un acampador veterano tiene su manera de ponerse en cuclillas para no sentarse en el suelo.

Cómo encender una fogata

Los indios siempre fueron muy hábiles con sus fuegos. Usaban cuatro clases: la Fogata del Consejo, dentro del tipi, que era algo muy solemne; la Fogata de la Amistad, algo mayor que la del Consejo, para que se calentara en ella todo el poblado; la Fogata de Señales, para enviar señales de humo, y la Fogata para Cocinar, pequeña y de brasas muy vivas. Los scouts usan estas mismas fogatas.

Preparar el terreno

Antes de encender la fogata, haced lo que hace cualquier guardabosques: quitad del lugar toda la hierba, las hojas secas, la maleza, el brezo, etc., para que el fuego no se extienda a la hierba o a los arbustos. Muchos incendios forestales los han provocado pies tiernos insensatos que jugaban a hacer llamaradas creyendo que eran auténticas fogatas de campamento. Cuando haya peligro de que la hierba prenda, hay que tener preparadas varas o sacos viejos para apagarla a golpes.

Los scouts deben estar siempre dispuestos a apagar un fuego que se haya declarado por accidente en un bosque, como buena acción hacia el dueño de la tierra o del ganado o las cosechas que puedan correr peligro.

Cómo preparar la fogata

Es imposible aprender a encender una fogata solo de oídas; la única forma de aprender es prestar atención a las instrucciones que se os dan y luego practicar vosotros mismos cómo preparar y encender el fuego.

En el libro Dos pequeños salvajes (Two Little Savages) se dan estas instrucciones para encender una fogata:

Corteza seca de abedul para empezar, después raíces muertas, colocadas con tino, para recordar el hogar familiar; y, para que hierva el caldo, piñas de pino.

Recordad que el error típico del principiante es querer hacer una fogata demasiado grande. Nunca veréis a un guardabosques hacer eso; al contrario, enciende sus fuegos con la menor cantidad de leña posible.

Primero, reunid la leña. La madera verde, recién cortada, no sirve, y tampoco la madera muerta que lleva mucho tiempo tirada en el suelo. Pedid permiso para cortar ramas secas de los árboles.

Para hacer la fogata, poned en el suelo unos cuantos palos tumbados, sobre todo si el suelo está húmedo. Sobre esta base colocad yesca, virutas, astillas o cualquier otro material que arda con facilidad y, encima, en forma de pirámide, poned ramas, astillas y trozos de madera seca apoyados unos en otros por la punta. A esto se le llama leña menuda.

Fogata preparada por capas, con rótulos: troncos, leña, yesca y base
Para una fogata preparada así basta una cerilla.

Un buen encendedor se puede hacer con un palo al que se le hacen varios cortes. Se le llama palo encendedor. Si se coloca con los cortes hacia abajo, hacia el suelo, enseguida arde y levanta llama. Sobre el encendedor se ponen algunos palos más gruesos para formar la fogata.

Un palo encendedor con varios cortes que forman virutas
Los palos encendedores de madera seca son muy útiles.

Encendido de la fogata

Para prender todo esto, hay que poner la cerilla debajo de la yesca. Cuando la madera ya ha prendido, se añaden palos más largos y, por último, troncos.

Un pie tierno, después de encender el fuego, apagará la cerilla y la dejará caer al suelo. Un experto la partirá en dos antes de tirarla. ¿Por qué? Porque, si la cerilla no está bien apagada, sino solo en apariencia, se dará cuenta al quemarse la mano.

Un muchacho sopla a ras de suelo sobre una fogata que no prende, mientras un scout lo mira
Tomasito, el Pie Tierno, construye una fogata. A todos da clases de cómo un fuego encender, pero cuando se trata del suyo, no hay manera de que quiera prender.

Distintas clases de fogatas

Para cocinar, lo mejor es conseguir un buen montón de brasas, que pueden quedar en el centro de tres troncos colocados en estrella, como los radios de una rueda. Este fuego no se apaga nunca, porque basta con ir empujando los troncos hacia el centro para conseguir brasas nuevas. Así se obtiene un fuego que apenas levanta llama y no echa humo.

Si queréis que el fuego siga ardiendo durante la noche para tener luz o calor, haced una fogata en estrella con uno de los troncos al alcance de la mano, para poder empujarlo de vez en cuando hacia el centro sin tener que levantaros a atizarlo.

Tres troncos dispuestos en estrella alrededor de un pequeño fuego
La fogata en estrella está formada por troncos colocados como los radios de una rueda.

Si queréis que el fuego se mantenga latente durante la noche, cubridlo con un montón de ceniza y lo tendréis listo por la mañana: al destaparlo, volverá a arder con facilidad.

Este es un método que se usa en Norteamérica para hacer una fogata que caliente la tienda, sobre todo cuando se acampa en invierno. Clavad en el suelo dos estacas gruesas, separadas un metro veinte e inclinadas hacia atrás. Talad un árbol de unos quince centímetros de grosor y cortadlo en trozos de un metro veinte de largo. Colocad tres o cuatro de estos trozos uno encima de otro, apoyados contra las estacas. Este «reflector» será la parte de atrás de vuestra fogata. Con tres troncos más, dos a los lados y uno delante, queda completa. Dentro de esta «parrilla» se hace la fogata en forma de pirámide, para que dé mucho calor. La «parrilla», por supuesto, hay que construirla de cara al viento.

Fogata con una pared de troncos apilados detrás, a modo de reflector
La fogata de «reflector» se usa en Norteamérica para calentar la tienda, sobre todo cuando se acampa en invierno.

Cómo apagar el fuego

Un scout es muy prudente con el fuego. Cuando ha tenido que usarlo, se asegura de que está bien apagado antes de marcharse. El fuego debe apagarse con agua y tierra, apisonándolo bien para estar seguro de que después no saltará ninguna chispa que pueda provocar un incendio. Por último, la hierba que se quitó al principio para limpiar el terreno se vuelve a poner en su sitio, de modo que apenas quede rastro.

En las fogatas del campamento también hacen falta unas tenazas. Se pueden hacer con una vara de haya, o de cualquier otra madera dura, de un metro veinte de largo. Se le hacen unos cortes en el centro y después se pone sobre las brasas unos momentos para poder doblarla hasta que coincidan las dos puntas. Las puntas se aplanan por la parte de dentro para que agarren mejor, y ya tenéis unas buenas tenazas.

Una vara con cortes en el centro y la misma vara doblada en forma de tenazas
Se hacen unos cortes en el centro de la vara, antes de doblarla, para formar las tenazas.

Encender fuego sin cerillas

¿Qué haríais si necesitarais encender un fuego y no tuvierais cerillas?

Un muchacho zulú resuelve el problema buscando un trozo de madera dura de forma cilíndrica y haciendo con él un agujero en otro trozo de madera blanda. Haciendo girar deprisa con las manos el palo de madera dura dentro del agujero, consigue unas brasas con las que prende hierba seca o un trozo de corteza seca, y con eso enciende su fogata.

Entre Sudáfrica y Australia hay miles de kilómetros de océano. Sin embargo, al llegar a Australia, uno descubre que los nativos tienen muchas de las costumbres y usan muchas de las trampas de los salvajes de Sudáfrica.

Dos muchachos en cuclillas; uno hace girar un palo vertical sobre un trozo de madera que sujeta el otro
Los muchachos australianos encienden fuego haciendo girar un palo en el agujero de un trozo de madera blanda.
Un hombre inclinado frota un leño con una vara para encender fuego
Los nativos de Borneo encienden fuego frotando un leño con una vara flexible, como si lo serraran.

Los pieles rojas de Norteamérica también tienen su método para encender fuego, que usan mucho los scouts de allí. Consiste en tomar una varilla de madera dura y sostenerla en vertical, con la palma de la mano protegida por un trozo de madera o una piedra, y hacerla girar deprisa con un arco cuya cuerda se ha enrollado alrededor de la varilla. Así, la punta de la varilla va taladrando un trozo de madera blanda que el muchacho sujeta con el pie.

Por un lado de la madera se hace una pequeña ranura que llega hasta el agujero que abre la varilla, y las brasas que se desprenden de la madera caen por esa abertura y prenden la yesca que el muchacho ha colocado debajo.

Un hombre arrodillado enciende fuego con un arco y un taladro de madera
Tanto en el sistema de los pieles rojas como en el de los scouts se usan el arco y el taladro.

De esta manera, quien ha aprendido a encender fuego así y sabe qué madera debe usar (porque no todas sirven) puede salir al campo sin preocuparse de llevar una caja de cerillas, y podrá calentarse o cocinar encendiendo su fogata como los hombres de los bosques.

Cómo secar la ropa

A veces, en el campamento uno se moja, y los pies tiernos se dejan la ropa mojada puesta hasta que se seca sola. Ningún scout debe hacer eso, porque es la mejor manera de coger un resfriado.

Siempre que se os moje la ropa, aprovechad la primera ocasión para quitárosla y ponerla a secar, aunque no tengáis otra que poneros, como me ha pasado a mí muchas veces. He tenido que sentarme debajo de un carro, completamente desnudo, mientras mi ropa se secaba al fuego.

Para secar la ropa, se hace un fuego de brasas y se construye encima una pequeña jaula de varas en forma de colmena; colgando de ella la ropa, enseguida se seca.

Cuando hace calor no hay que quedarse con la ropa mojada de sudor, porque es peligroso. En la costa occidental de África yo siempre llevaba una camisa de repuesto colgada a la espalda, con las mangas atadas alrededor del cuello. En cuanto hacíamos un alto, me quitaba la camisa mojada y me ponía la seca, que había ido al sol sobre mi espalda. Así no me puse enfermo nunca, mientras que casi todos los demás sufrían las consecuencias de su imprudencia.

Limpieza

El terreno del campamento debe mantenerse siempre limpio, no solo, como ya he dicho, para evitar las moscas, sino también porque los scouts son siempre limpios y ordenados, en el campamento o en cualquier otra parte, porque lo tienen por costumbre. Si no sois ordenados en casa, tampoco lo seréis en el campamento, y si no lo sois allí, seréis un simple pie tierno y no un scout.

En el campamento viene bien una escoba para mantenerlo limpio, y es fácil hacerla con varas de abedul bien atadas a un palo.

Un scout también es ordenado en su tienda, en su litera o en su habitación, porque en cualquier momento pueden llamarle por sorpresa para prestar un servicio, y si no encuentra rápido sus cosas, tardará mucho en salir, sobre todo si le llaman en mitad de la noche. Por eso, al acostaros, incluso en casa, acostumbraos a doblar la ropa y dejarla donde podáis encontrarla al momento a oscuras.

Fuegos de campamento

Alrededor de la fogata se puede cantar, recitar e incluso hacer pequeñas representaciones. Hay que obligar a todos los scouts a aportar algo al programa, se consideren capaces o no.

Cada noche de la semana, una patrulla distinta puede encargarse del programa.

Un grupo de scouts canta a voz en grito; uno lee un papel
La fogata es uno de los ratos más felices del campamento: las canciones, recitaciones y representaciones se suceden en el programa.

Levantar el campamento

No olvidéis nunca que el estado en que dejéis el terreno donde habéis acampado refleja lo limpia y ordenada que es la Tropa o la Patrulla que lo ha usado. Ningún scout que se precie deja sucio el terreno. Los scouts barren bien y entierran o queman hasta el último desperdicio. Evitad que los dueños tengan que limpiarlo cuando os hayáis ido, y así estarán dispuestos a prestároslo otra vez.

Es una gran vergüenza para una Tropa, una Patrulla o un acampador solitario dejar el lugar sucio o desordenado.

Recordad que solo hay dos cosas que debéis dejar al marcharos:

  1. Nada.
  2. Vuestro agradecimiento al dueño del terreno.

Pago

Otra cosa que hay que recordar es compensar al dueño del terreno por el favor que os ha hecho al dejaros usarlo. Si no lo hacéis con dinero, hay otras maneras. Podéis y debéis hacer algunos trabajos que le sean útiles, como arreglar las cercas, arrancar malas hierbas y cosas por el estilo.

Debéis hacer continuamente buenas acciones para el dueño y para la gente que vive cerca de vuestro campamento, de modo que a todos les guste teneros allí.

Prácticas de patrulla en el campamento

La mejor práctica de campamento es acampar siempre que podáis, ya sea una noche suelta, un fin de semana o una temporada más larga.


Cuando la Tropa sale de campamento, hay que dar algunas «órdenes permanentes», que se pueden ir ampliando cuando haga falta. Los Guías de Patrulla deben responder estrictamente de que sus scouts las cumplan con exactitud.

Estas órdenes incluirán el horario del campamento y pueden establecer que las patrullas acampen separadas unas de otras y que se comparen entre sí en cuanto a la limpieza de sus tiendas y del terreno de alrededor.

Lo normal es que cada patrulla tenga sus tiendas agrupadas, bien lejos de las de las otras patrullas, pero al alcance de la voz del Jefe de Tropa, cuya tienda suele ponerse en el centro.


En el campamento, la natación se practica siempre bajo una vigilancia estricta, para evitar que los que no saben nadar se aventuren en aguas peligrosas.

Hay que cumplir rigurosamente estas normas: nadar siempre bajo la vigilancia personal del scouter responsable del grupo, o de algún adulto designado por él para ello. Antes hay que asegurarse de que el lugar no es peligroso y tomar todas las precauciones que aconseje el sentido común, entre ellas llevar una cuerda salvavidas.

Una guardia de dos buenos nadadores, a ser posible con formación en salvamento, debe estar de servicio, desnuda, en un bote o en la orilla, lista para rescatar a cualquier muchacho que se vea en apuros. La guardia no se bañará hasta que los demás hayan salido del agua.

Entre los scouts de los Estados Unidos se usa el llamado «sistema de compañeros» (buddy system), que consiste en dividir a los scouts por parejas. Los dos muchachos de cada pareja nadan más o menos igual de bien. Una vez en el agua, cada uno es responsable del otro, pero siempre bajo la vigilancia del scouter responsable del grupo.


Cómo construir un telar de campamento. Clavad firmemente en el suelo, en fila, cinco estacas de 80 cm de largo (fila n.º 1). Enfrente, a una distancia de entre 1,80 y 2,10 m, se clavan otras cinco estacas a la altura de las anteriores (fila n.º 2), o bien solo dos estacas en los extremos unidas por una barra horizontal. Se atan cuerdas o cordeles a las estacas de la primera fila y se llevan, cada uno por separado, hasta la segunda, donde se atan con fuerza. Luego se prolongan hasta 1,60 m más allá de las estacas de la fila n.º 1 y sus extremos se atan a una barra suelta, separados entre sí la misma distancia que las estacas.

Un scout mueve entonces la barra suelta arriba y abajo mientras otro va colocando sobre las cuerdas horizontales manojos de helechos o de paja, una vez por debajo y otra por encima de las cuerdas tensas, alternativamente. Con el movimiento de las cuerdas hacia arriba y hacia abajo, los manojos quedan sujetos.

Si además se mueve un poco la barra de un lado a otro, de modo que las cuerdas caigan unas veces a un lado y otras al otro, se retuercen y los manojos quedan mejor sujetos.

En un telar así es fácil hacer un buen colchón de helechos, brezo, paja o juncos.

Dos scouts tejen un colchón de helechos en un telar de estacas y cuerdas
En un telar de campamento es fácil hacer un buen colchón de helechos, brezo, paja o juncos.