Escultismo para muchachos
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Escultismo para muchachos · 6. Resistencia de los scouts

Fogata 18. Hábitos saludables

Todos los grandes exploradores de tiempos de paz que han triunfado en expediciones o cacerías por tierras salvajes lo han logrado porque sabían mantenerse sanos ellos mismos y mantener sanos a los demás. Y tenía que ser así, porque si ellos o sus hombres caían enfermos, se herían o sufrían algún accidente, no había médicos en la selva que los curaran. Un scout que no sepa algo sobre cómo cuidarse nunca tendrá éxito, y más le valdría quedarse en casa, porque no serviría de mucho.

Un muchacho salta por encima de un matorral

Así que practicad cómo manteneros sanos; después podréis enseñar a otros a hacerlo también. De esta forma podréis hacer muchas buenas acciones. Además, si sabéis cuidaros, no tendréis que gastar dinero en medicinas. El gran poeta inglés Dryden escribió en su poema «Cimón e Ifigenia» (Cymon and Iphigenia) que es mejor confiar la salud al aire puro y al ejercicio que pagar al médico para que nos la conserve:

Mejor es salir al campo a guardar la salud que pagar para ello médico y medicinas; por eso el sabio al ejercicio su salud confía: Dios no hizo su obra para que la enmendáramos.

Manteneos limpios

Si os hacéis un corte en la mano y la tenéis sucia, es fácil que se infecte y os duela; pero si está limpia, no os pasará nada y pronto se curará.

Tener la piel limpia os ayudará a conservar pura la sangre. Los médicos dicen que la mitad del provecho del ejercicio se pierde si no se toma un baño justo después.

No siempre será posible bañarse a diario, pero al menos podréis daros una buena friega con una toalla mojada o seca, y eso no debéis dejar de hacerlo nunca si queréis estar en forma y sanos.

También debéis llevar limpia la ropa, tanto la interior como la que se ve.

Para estar sano y fuerte hay que mantener limpia la sangre del cuerpo. Esto se consigue respirando mucho aire puro, haciendo respiraciones profundas y limpiando el estómago de toda clase de impurezas, lo que se logra haciendo funcionar el intestino a diario, sin falta; algunas personas lo hacen hasta dos veces al día.

Si alguna vez os cuesta, bebed bastante agua pura antes y después del desayuno y practicad el ejercicio de torsión del cuerpo: con eso tendréis el remedio. No empecéis nunca ningún trabajo por la mañana sin haber comido antes algo.

Fumar

Todo scout conoce la Ley Scout. Pero la Ley tiene un artículo más que no está escrito y que, sin embargo, todos entienden: «El scout no es ningún tonto». Por eso los scouts no fuman mientras están creciendo.

Cualquier muchacho puede fumar; al fin y al cabo, no tiene nada de extraordinario. Pero un scout no lo hace, porque no es tan tonto. Sabe que fumar antes de haber terminado de crecer puede debilitarle el corazón, y el corazón es el órgano más importante que tiene: es la bomba que envía la sangre a todas las partes del cuerpo para formar la carne, los músculos y los huesos.

Si el corazón no cumple bien su función, el muchacho no puede crecer sano. Además, todo scout sabe que el tabaco le estropea el olfato, que tanta falta le hace cuando presta servicios scouts.

Muchos de los mejores deportistas, soldados, marinos y otros hombres no fuman: saben que están mejor sin hacerlo.

Ningún muchacho empieza a fumar porque le guste, sino, por lo general, por miedo a que sus compañeros se burlen de él, o porque cree que así parecerá muy hombre, cuando lo único que consigue es parecer un pobre tonto.

Así que tomad la decisión de no fumar hasta que estéis completamente desarrollados, y cumplidla. Eso demostrará que sois más hombres que cualquiera de esos petimetres con un cigarrillo a medio fumar entre los labios. Los demás acabarán respetándoos y probablemente seguirán vuestro ejemplo, aunque sea en secreto.

Un scout sentado al pie de un árbol se lleva la mano a la cara, mareado
Tomasito, el Pie Tierno, n.º 9. Tomasito prueba a fumar. Tomasito creyó que fumar era una diversión, pero pronto se dio cuenta de su error.

Beber

Una noche se me acercó un individuo con aspecto de soldado y me enseñó sus papeles de licenciamiento, con los que demostraba que había servido a mis órdenes en Sudáfrica. Me dijo que no encontraba trabajo, que se estaba muriendo de hambre y que, por lo visto, todo el mundo estaba en su contra por haber sido soldado. Pero mi olfato y mi vista me contaban una historia muy distinta, que sin duda era la verdadera causa de su desgracia.

Su ropa despedía un fuerte olor a tabaco y a cerveza, tenía los dedos amarillos por el humo de los cigarrillos y hasta se había echado alguna loción perfumada para disimular el olor a whisky de su aliento. No era extraño, pues, que nadie quisiera darle empleo ni más dinero para que siguiera bebiendo, que es lo único que habría hecho con él.

Buena parte de la desgracia y la pobreza que hay en el mundo la causan los hombres que malgastan su tiempo y su dinero en la bebida. Y la bebida es también la causa de gran parte de los crímenes, las enfermedades y la locura.

El viejo refrán que dice que «las bebidas fuertes hacen débil al hombre» es una gran verdad.

Un hombre que bebe no puede ser scout. Rechazad todo licor desde el principio y mantened siempre esa decisión. El agua, el té y el café bastan para calmar la sed o para reanimarse en cualquier momento; y, si hace calor, un refresco o un zumo de limón son una ayuda magnífica.

En las excursiones

Un buen scout se entrena para poder pasar bastante tiempo sin beber. Es cuestión de costumbre. Si al andar o correr mantenéis la boca cerrada, o si os metéis en ella una piedrecita (que os obligará a mantenerla cerrada), no os entrará sed, como ocurre cuando se lleva la boca abierta tragando aire y polvo. Pero también tenéis que estar en buena forma, porque si estáis gordos por falta de ejercicio, seguro que os entrará sed y querréis beber agua a cada kilómetro. Si no bebéis, la sed pronto se os pasará; en cambio, si os ponéis a beber mientras camináis o jugáis, solo conseguiréis cansaros antes y quedaros sin aliento.

«Pagar la ronda»

A veces es difícil no tomar bebidas fuertes cuando se está con los amigos y lo invitan a uno; pero, en general, les caeréis mejor si no aceptáis, porque así no tendrán que pagar. Y si insisten, podéis tomar algo inofensivo. A los ociosos les gusta pasar el rato en las tabernas charlando y bebiendo, casi siempre a costa de los demás; pero son unos ociosos, y conviene alejarse de ellos si uno quiere servir para algo y disfrutar de la vida.

Recordad que la bebida no ha curado jamás una sola pena: lo único que hace es aumentarlas cuanto más se bebe. Durante un rato hace que el hombre olvide cuál es exactamente su pena, pero también le hace olvidar todo lo demás. Si tiene mujer e hijos, le hace olvidar que su deber es trabajar para ellos y ayudarlos en sus dificultades, en lugar de incapacitarse para el trabajo.

Algunos hombres beben porque les gusta sentirse medio atontados, pero son unos verdaderos tontos: una vez que se han dado a la bebida, nadie querrá emplearlos, se quedarán sin trabajo y caerán enfermos con facilidad. La borrachera no tiene nada de varonil. Cuando un hombre cae en ella, arruina su salud, su carrera y su felicidad, y también las de su familia. Para esta enfermedad solo hay un remedio: no contraerla nunca.

Un hombre borracho tirado al pie de un árbol con una botella en la mano
Los hombres que se dan a la bebida suelen arruinar su salud y su felicidad, y también las de su familia.

Continencia

Fumar y beber son dos cosas que atraen a algunas personas y a otras no; pero hay una tentación que casi con seguridad os asaltará alguna vez, y quiero preveniros contra ella.

Os sorprendería saber cuántos muchachos me han escrito para darme las gracias por lo que he escrito sobre este asunto; por eso espero que haya otros que también agradezcan un consejo sobre el vicio secreto que hace presa en tantos jóvenes. Fumar, beber y jugar son vicios de hombres, y por eso atraen a algunos muchachos; pero este vicio secreto no es un vicio de hombres: los hombres solo sienten desprecio por quien se deja llevar por él.

Algunos muchachos, igual que los que empiezan a fumar, creen que contar o escuchar cuentos sucios es cosa de hombres, pero eso solo demuestra que son unos tontainas.

Sin embargo, esa clase de conversaciones, la lectura de libros obscenos y la contemplación de imágenes inmorales llevan a los muchachos irreflexivos a la tentación del vicio solitario, y eso es muy peligroso para ellos, porque, si se convierte en hábito, les arruinará la salud y el espíritu.

Pero si tenéis algo de hombría, rechazaréis la tentación. Evitad los libros y las conversaciones obscenas, y dedicaos a pensar en otras cosas.

A veces el deseo se debe a una indigestión, a haber comido alimentos muy condimentados, al estreñimiento o a dormir en una cama demasiado caliente, con demasiadas mantas. Por tanto, se puede curar corrigiendo esas cosas y dándose enseguida un baño frío, o ejercitando la parte superior del cuerpo con movimientos de brazos, boxeo, etc.

Un scout echa de una patada a otro muchacho
El scout es puro de pensamiento, palabra y obra. Sabe lo que hay que hacer con el que habla de cosas sucias.

Al principio puede parecer difícil vencer la tentación, pero una vez que se ha logrado la primera vez, después resulta más fácil.

Si aun así seguís teniendo dificultades en este asunto, no lo guardéis en secreto: acudid a un sacerdote, a vuestro padre o a vuestro Jefe de Tropa, y ellos os aconsejarán.

Levantarse temprano

El momento en que el scout debe estar más activo es a primera hora de la mañana, porque es cuando los animales salvajes salen a comer y andan de un lado a otro. Por eso el scout se acostumbra a madrugar, y una vez que ha cogido el hábito ya no le cuesta, como les pasa a los perezosos que se quedan en la cama cuando ya ha salido el sol. El duque de Wellington, que solía dormir en un catre de campaña pequeño, decía: «Cuando llega la hora de darse la vuelta en la cama, ha llegado la hora de salir de ella».

Muchas personas que consiguen hacer más cosas que otras a lo largo del día lo logran porque se levantan una o dos horas antes. Madrugando, además, se tiene más tiempo para jugar. Quien se levanta una hora antes que los demás ha vivido treinta horas más que ellos al cabo del mes. Y mientras ellos viven solo doce meses al año, él ha vivido trescientas sesenta y cinco horas más: es decir, trece meses en lugar de doce.

Hay mucha verdad en la vieja rima que dice:

Acostarse y levantarse temprano hace al hombre rico y sano.

Risa

No reír es señal de enfermedad. Reíd todo lo que podáis, que os sentará bien. Así que, siempre que tengáis ocasión de reír, reíd de corazón, y haced reír también a los demás, que a ellos también les hace falta.

Si sufrís o tenéis alguna dificultad, procurad reíros. Si lo hacéis, aunque tengáis que obligaros, notaréis la diferencia.

Si leéis las historias de los grandes scouts, como el capitán John Smith, el «Rastreador» y otros, veréis que, por lo general, eran gente alegre.

El muchacho corriente frunce el ceño cuando tiene que hacer ejercicios físicos duros, pero el scout está acostumbrado a reír siempre. Cada vez que frunce el ceño, se apunta una mala nota.

Juegos

Carreras de relevos

Se ponen a competir dos Patrullas para ver cuál de ellas consigue enviar un mensaje más lejos en menos tiempo por medio de relevos, a pie o en bicicleta. Se ordena a cada Patrulla que envíe tres notas, una tras otra, desde un punto situado a unos dos kilómetros o más. El Guía, mientras lleva a su Patrulla hasta allí, va dejando por el camino, a la distancia que convenga, los relevos que llevarán los mensajes de un punto a otro y de vuelta.

Si se colocan los relevos por parejas, se pueden enviar mensajes de ida y vuelta.

Lanzar la azagaya

El blanco puede ser un saco delgado medio lleno de paja, una sábana, un cartón o un trozo de tela tensado en un marco. Las azagayas (lanzas) se pueden fabricar con varas que lleven en la punta un peso puntiagudo o una punta de flecha de hierro.

Un hombre lanza una lanza ayudándose de un propulsor de madera
Lanzar una azagaya o una lanza corriente es un buen ejercicio para los brazos. Los aborígenes australianos usan un trozo de madera como prolongación del brazo para lanzar la lanza con más fuerza.

Fogata 19. Prevención de enfermedades

Hace algunos años, cuando estaba en Cachemira, en el norte de la India, unos nativos me trajeron a un joven. Me dijeron que se había caído desde lo alto de un dique. Sufría mucho, y sus amigos y parientes ya lo daban por muerto.

Al examinarlo, vi que no tenía ningún hueso roto, sino solo el hombro derecho dislocado. Les dije que lo tumbaran de espaldas en el suelo y me quité el zapato derecho. Me senté a su lado, mirando hacia su cabeza, con la pierna derecha pegada a su costado derecho, de modo que el talón le quedara en la axila del hombro dislocado.

Hice que uno de sus amigos se sentara al otro lado para sujetarlo y, cogiéndole la muñeca con las dos manos, tiré con fuerza del brazo usando el pie como palanca, hasta que de repente se oyó el chasquido característico del hombro al volver a su sitio. En ese momento el muchacho se desmayó.

Un explorador recoloca el hombro de un joven tendido en el suelo, rodeado de sus familiares

Su madre empezó a dar alaridos, diciendo que buena la había hecho, que ya lo había matado. Pero yo sonreí, me puse el zapato y le dije que ahora iba a resucitarlo, y así lo hice, rociándole la cara con un poco de agua. Poco a poco recobró el sentido y se encontró prácticamente bien.

Después de aquello, los nativos creyeron que yo era un gran médico y mandaron buscar enfermos por toda la comarca para que me los trajeran y los curara, y durante dos días me las vi y me las deseé. Me trajeron enfermos de toda clase y yo tenía muy pocas medicinas, pero hice lo que pude, y creo de verdad que muchas de aquellas pobres criaturas se sintieron mejor solo con pensar que yo les había hecho bien.

Pero muchos de ellos estaban enfermos por falta de limpieza y por dejar que se les infectaran las heridas. Otros, por no hacer que sus intestinos funcionaran como es debido, por beber agua sucia y cosas por el estilo.

Todo esto se lo expliqué a los jefes de las aldeas, y creo que conseguí algo en favor de su salud futura.

En cualquier caso, me quedaron muy agradecidos y me ayudaron mucho, proporcionándome comida y una magnífica caza de osos.

Si no hubiera sabido algo de medicina, no habría podido hacer nada por aquella pobre gente.

Y hablando de medicina, quiero preveniros contra el abuso de los específicos y de los medicamentos. Si estáis enfermos, acudid a un médico titulado, que sepa qué es lo que tenéis, en lugar de recurrir a medicinas cuyos anuncios dicen que curan lo que vosotros creéis tener.

Los gérmenes y cómo combatirlos

Las enfermedades se transmiten por medio de los «gérmenes», unos seres diminutos llamados también «microbios», que flotan en el aire y están en el agua. Por eso es fácil respirarlos por la boca o llevarlos al estómago con la bebida o la comida, y así se producen las enfermedades. Pero si vuestra sangre está verdaderamente sana, por lo general no os hacen efecto ni os causan daño. En cambio, si vuestra sangre está débil, pueden haceros enfermar.

Por tanto, es importante acabar con los gérmenes siempre que se pueda. Les gusta vivir en lugares oscuros, húmedos y sucios, y proceden de los desagües en mal estado, de los basureros, de los sitios donde se pudren los desperdicios, etc.

Así que mantened limpios, secos y aireados vuestro cuarto, el campamento y vuestra ropa; dejad que el sol entre por todas partes y brille sobre ellos, y alejaos de los lugares malolientes.

Lavaos siempre las manos y limpiaos las uñas antes de comer, porque en las uñas se alojan con mucha facilidad los microbios de las cosas que habéis tocado durante el día.

«No escupáis»

A menudo veréis carteles en los lugares públicos que prohíben escupir. El motivo es que muchos enfermos de los pulmones expulsan en los esputos los microbios de su enfermedad. Puede que tengáis alguna enfermedad sin saberlo, y si escupís podéis contagiársela a una persona sana; así que no lo hagáis, por respeto a ella.

Un hombre escupe en el suelo; unas líneas de puntos llevan los gérmenes hasta un muchacho y un scout
La tuberculosis se transmite de varias maneras. He aquí una: un enfermo escupe, el esputo se seca y los gérmenes pasan al aire. Un muchacho que respira por la boca puede llevarlos hasta los pulmones; en cambio, un scout que respira por la nariz tiene menos probabilidades de que eso le ocurra.

Mucha gente padece esa enfermedad tan contagiosa que se llama tuberculosis; pero no hay que tenerle miedo si se respira por la nariz y se mantiene la sangre en buen estado. Si uno llega a contraerla, la mejor manera de curarse es dormir al aire libre y descansar mucho. Al salir de un teatro, una iglesia o un salón llenos de gente, siempre conviene toser y sonarse para limpiar la garganta y la nariz de los microbios que se hayan podido respirar entre la multitud.

Dormir al aire libre

Un scout tendrá que dormir muchas veces al aire libre; por eso, cuando está en casa, duerme con las ventanas lo más abiertas posible. Si está acostumbrado a dormir en un ambiente caldeado, puede resfriarse cuando vaya de campamento, y no hay nada más ridículo ni que lo haga parecer más Pie Tierno. Una vez que se ha acostumbrado a dormir con la ventana abierta, ya no cogerá resfriados.

Muchas personas pálidas y enfermizas lo son porque viven en cuartos cuyas ventanas casi nunca se abren, y el aire que respiran está lleno de gérmenes y de gases malsanos. Abrid las ventanas todos los días para que salga el aire viciado.

Alimentos

Muchas enfermedades se deben a comer demasiado o a comer lo que no se debe.

Un scout tiene que saber mantenerse ágil y activo. Una vez que ha conseguido los músculos necesarios, puede conservarse en forma sin hacer más ejercicios musculares especiales, siempre que se alimente como es debido. Durante el sitio de Mafeking, cuando nos pusieron a media ración, los hombres de la guarnición que estaban acostumbrados a comer poco no sufrieron tanto como los que en tiempo de paz solían comer hasta hartarse, que durante el sitio se volvieron débiles e irritables. En los últimos días, nuestra comida se reducía a un trozo de pan de avena machacada, del tamaño de un bollo pequeño, como única ración de pan, a cerca de medio kilo de carne y a dos litros de sowens, una especie de engrudo agriado.

Los alimentos más baratos son los guisantes secos, la harina, la avena, las patatas, el arroz, los macarrones, la harina de maíz y el queso. Otros alimentos buenos son la fruta, la verdura, el pescado, los huevos, las nueces y la leche, con los que se puede vivir perfectamente sin carne o casi sin ella.

Si coméis respirando mucho aire puro, la comida os mantendrá sanos. En cambio, si estáis encerrados todo el día, el exceso de comida os volverá gordos y soñolientos. En cualquier caso, siempre os vendrá mejor comer con moderación. Eso sí, los muchachos que están creciendo no deben pasar hambre; pero tampoco deben hacer como aquel pequeño glotón que, en una fiesta del colegio, cuando le preguntaron si podía comer algo más, contestó: «Sí, podría comer más, pero no tengo dónde meterlo».

Una de las grandes debilidades de nuestro tiempo es la cantidad de medicinas que la gente se toma sin necesidad.

La mejor medicina es el aire puro, el ejercicio, un buen vaso de agua a primera hora de la mañana si se está estreñido y un litro de agua caliente al acostarse.

La ropa

La ropa de un scout debe ser de lana siempre que sea posible, porque la lana se seca enseguida. La ropa de algodón en contacto con la piel no sirve, a menos que se cambie en cuanto se moja, porque si no, provoca resfriados. Una de las cosas que un scout debe cuidar más para conservar la resistencia y poder hacer largas caminatas son los zapatos o las botas. A mí me gustan más los zapatos que las botas, porque dejan que el pie se airee mejor. Un scout al que le duelen los pies después de caminar mucho no sirve para nada.

Los zapatos se atan a la manera scout así: uno de los extremos del cordón se anuda bajo el último ojete de abajo; desde allí se pasa por fuera al ojete de enfrente y, por dentro, se lleva hasta el último de arriba del lado opuesto, desde donde se empieza a atar hacia abajo.

Un zapato atado a la manera scout
Zapato atado a la manera scout. La parte oscura del cordón es la que queda oculta.

Por eso hay que procurar tener zapatos amplios y buenos, que se ajusten bien y sean bastante fuertes, lo más parecidos posible a la forma natural del pie, con la parte interior recta. Mantened blandas las botas con grasa, sebo de cordero, adobo impermeable, grasa de las que se usan para las sillas de montar o aceite de ricino.

Si se deja que los pies se mojen con el sudor o con la humedad de fuera, la piel se ablanda, y con cualquier pequeño roce de la bota enseguida salen ampollas y los pies quedan en carne viva.

Por tanto, hay que mantener los pies lo más secos posible, y para eso hay que llevar buenos calcetines de lana. Si un hombre usa calcetines finos de algodón o de seda, enseguida se ve que no es un buen andarín. A quien hace por primera vez una larga excursión a pie se le llama «Pie Tierno», porque por lo general le duelen los pies hasta que la experiencia le enseña a cuidarlos.

Si los pies os sudan siempre mucho, os vendrá bien espolvorearlos con un poco de bórax, almidón y óxido de zinc mezclados a partes iguales. Este polvo debe extenderse bien entre los dedos, para evitar que ahí se formen callos. Los pies pueden endurecerse hasta cierto punto metiéndolos en agua con alumbre o en agua con sal. Lavaos los pies todos los días.

Formaciones

Movimientos de Tropa

Los scouts deben saber trasladarse con rapidez y en buen orden de un sitio a otro, por Patrullas o por Tropas. Los ejercicios de movimientos rápidos y ordenados, bien practicados, hacen a los muchachos más capaces, elegantes y ágiles; fortalecen los músculos que sostienen el cuerpo y, al mantenerlo derecho, el corazón y los pulmones tienen espacio suficiente para trabajar y los órganos internos se mantienen en la posición adecuada para digerir bien los alimentos.

Un muchacho encorvado junto a una S y otro erguido junto a una I
La S es de serpiente, y la I, de «yo». Cuando estéis de pie, preguntaos: ¿soy una serpiente o soy yo?

La postura encorvada, en cambio, comprime todos los demás órganos e impide que funcionen como es debido, por lo que el hombre que siempre anda así suele ser débil y caer enfermo con frecuencia. Los muchachos, mientras crecen, tienden a encorvarse, y por eso deben hacer todo lo posible por quitarse esa costumbre con muchos ejercicios físicos y marchas.

Cuando estéis de pie, procurad estar bien derechos, y lo mismo cuando estéis sentados: apoyad bien la espalda contra el respaldo de la silla. Una postura despierta, en movimiento, de pie o sentado, refleja una inteligencia despierta, y es algo que merece la pena, porque más de un patrón preferirá como empleado a un muchacho de aspecto despierto antes que a uno encorvado. Cuando tengáis que inclinaros sobre una mesa para escribir, o hacia el suelo para ataros un zapato, no curvéis la espalda: doblaos por la cintura, que eso os ayudará a fortalecer el cuerpo.

Un muchacho sentado encorvado y otro sentado con la espalda recta
Cuando estéis sentados, hacedlo derechos y no dejéis que vuestro cuerpo tome la forma de una S.
Un scout camina encorvado y otro camina erguido, los dos con el bordón al hombro
No os encorvéis mirando al suelo, como si estuvierais avergonzados. Enderezaos y lucid una sonrisa scout.

A la voz de «¡Alerta!» o «¡Atención!», el scout se pone en posición de firmes, mirando al frente, con los pies juntos y las manos colgando con naturalidad a los costados, con los dedos extendidos.

A la voz de «¡Descanso!» o «¡En descanso!», separa el pie izquierdo unos quince centímetros hacia la izquierda y junta las manos a la espalda. En esta posición se le permite volver la cabeza.

A la voz de «¡Sentarse!», se pone en cuclillas de la manera que le resulte más cómoda. Esta voz debe darse siempre que no se necesite que los muchachos estén en posición de alerta y que el suelo esté seco.

Dos scouts de pie con el bordón, de frente y de perfil
Diversas maneras de llevar el bordón scout.
Dos scouts en posición de firmes con el bordón pegado al cuerpo
Un scout en marcha con el bordón al hombro
En marcha.
Un scout en cuclillas con el bordón
Sentado en descanso.
Cuatro scouts en distintas posiciones con el bordón
Otras posiciones con el bordón, entre ellas «bordón al hombro», que se usa en formación cerrada y en los funerales.

«¡Paso veloz!» significa que los muchachos deben caminar a paso vivo, empezando con el pie izquierdo y moviendo los brazos con soltura, porque así se ejercitan bien el cuerpo, los músculos y los órganos internos.

«¡Paso ligero!» significa que los muchachos deben avanzar a trote corto, con un paso cómodo y moviendo los brazos con soltura, no pegados a los costados.

«¡Paso scout!» significa que los muchachos caminarán cincuenta pasos y luego correrán al trote otros cincuenta, y así sucesivamente, alternando, hasta que se les ordene cambiar de paso o hacer «¡Alto!».

«¡Flanco derecho!» significa girar hacia la derecha.

«¡Seguid al Guía!» o «¡Guía, flanco derecho!» significa que el Guía girará a la derecha y que los scouts avanzarán hasta el punto en que él giró y girarán también allí.

«¡Línea de frente!» (cuando van siguiendo al Guía) significa que los scouts que marchan detrás del Guía correrán a ponerse en línea con él, colocándose a su izquierda.

Formaciones de Tropa

«En línea» significa que se colocan unos al lado de otros. Los scouts de cada Patrulla forman en línea, con el Guía a la derecha, el Subguía a la izquierda y los demás en orden de derecha a izquierda, y el Jefe de Tropa delante, en el centro.

«Columna abierta» significa que las Patrullas forman unas detrás de otras. Para pasar de línea a columna se ordena: «¡Patrullas, media vuelta a la derecha!», y después: «¡Alto!», cuando estén exactamente unas detrás de otras y a la distancia conveniente para poder dar media vuelta a la derecha o a la izquierda y formar de nuevo una línea.

«Columna cerrada»: las Patrullas de atrás avanzan hasta quedar pegadas a las de delante, para ocupar menos sitio al desfilar o cuando alguien va a dirigirles la palabra.

Desde la columna abierta se puede formar en línea hacia la derecha o hacia la izquierda, haciendo que las Patrullas den media vuelta hacia ese lado; o bien hacia el frente: la Patrulla que va en cabeza se detiene, la segunda se desvía y avanza por la derecha, la tercera por la izquierda, y así las siguientes, las pares a la derecha y las impares a la izquierda de la Patrulla de cabeza. Las Patrullas siempre se mueven al trote. También se puede formar la línea mirando hacia atrás desde la columna abierta, ordenando a todos media vuelta (que debe darse siempre por la derecha) y procediendo después como antes para formar la línea.

Formación con señales de brazos

Con una Tropa bien entrenada, estas formaciones se pueden hacer con facilidad sin dar voces de mando: basta con que el Jefe de Tropa haga una señal para que todos los scouts acudan al trote a ocupar su puesto en su Patrulla, mirando todos hacia el Jefe de Tropa.

Por ejemplo, para «Línea», extiende los brazos hacia los lados a la altura de los hombros; para «Columna abierta», los extiende hacia los lados pero con los antebrazos doblados hacia arriba por el codo; para «Columna cerrada», hace lo mismo que para «Columna abierta», pero con los brazos hacia delante en lugar de hacia los lados. La formación «En herradura» es la que se usa habitualmente para la Tropa; la señal es mover los brazos describiendo un semicírculo delante del cuerpo.

Para los juegos entre Patrullas se usa la formación «En filas»: cada Patrulla forma en fila india detrás de su Guía, con el Subguía en la cola, de cara al Jefe de Tropa y en el orden habitual de derecha a izquierda. La señal son los brazos extendidos hacia delante a la altura de los hombros.

Esquema de las formaciones en línea, columna abierta, columna cerrada y filas

Los movimientos por señales se hacen siempre corriendo y en completo silencio.