Promesa y Ley Scout
Promesa Scout
Prometo, por mi honor, hacer cuanto de mí dependa para cumplir mis deberes para con Dios y la Patria, ayudar al prójimo en toda circunstancia y cumplir fielmente la Ley Scout.
Ley Scout
1. El scout cifra su honor en ser digno de confianza.
Si un scout dice: «Por mi honor, esto es así», significa que así es, igual que si hubiera hecho la promesa más solemne.
Del mismo modo, si un scouter le dice a un scout: «Confío en que, por tu honor, harás esto», el scout está obligado a cumplir esa orden lo mejor que pueda y a no dejar que ningún obstáculo se lo impida.
Si un scout faltara a su honor diciendo una mentira o no cumpliendo exactamente una orden que se le confió por su honor, se le puede pedir que devuelva su insignia y que no vuelva a usarla jamás. También se le puede pedir que deje de ser scout.
2. El scout es leal.
Deberá ser fiel a los suyos contra viento y marea, frente a sus enemigos o frente a quienes hablen mal de ellos.
3. El scout es útil y ayuda a los demás sin pensar en recompensa.
Deberá cumplir con su deber ante todo, aunque tenga que sacrificar su placer, su comodidad o su seguridad. Cuando le cueste decidir cuál de dos cosas debe hacer, se preguntará: «¿Cuál es mi deber?», es decir, «¿qué es lo mejor para los demás?», y hará eso. Deberá estar siempre listo para salvar una vida o ayudar a un herido, y hará cuanto pueda por realizar cada día una buena acción en favor de alguien.
4. El scout es amigo de todos y hermano de todo scout, sin distinción de credo, raza, nacionalidad o clase social.
Esto es lo que el Escultismo entiende por «Hermandad Mundial».
Así, si un scout se encuentra con otro scout, aunque no lo conozca, deberá hablarle y ayudarle en lo que pueda: en la tarea que esté haciendo en ese momento, dándole de comer o en cualquier otra cosa que necesite. Un scout nunca debe ser un snob. Un snob es el que mira por encima del hombro a otro porque es pobre, o el pobre que hace lo mismo con el rico.
A Kim lo llamaban «el pequeño amigo de todo el mundo», y ese es el título que todo scout debería ganarse.
5. El scout es cortés y caballeroso.
Es decir, es amable con todos, especialmente con las mujeres, los niños, los ancianos y los inválidos o lisiados. Y jamás deberá aceptar recompensa por haber ayudado o por haber sido cortés.
6. El scout ve en la naturaleza la obra de Dios y protege a los animales y las plantas.
Deberá evitarles cualquier sufrimiento y no matará a ninguno sin necesidad, porque son criaturas de Dios. Se le permite, sin embargo, matar un animal para conseguir alimento o porque sea dañino.
7. El scout obedece sin réplica y no hace nada a medias.
Aunque reciba una orden que no le guste, debe hacer lo que hacen los soldados y los marinos, o lo que haría con el capitán de su equipo de fútbol: cumplirla porque es su deber, y cumplirla sin vacilar. Eso es lo que se llama disciplina.
8. El scout sonríe y canta en sus dificultades.
Cuando recibe una orden, debe cumplirla con alegría y prontitud, nunca de mala gana. El scout nunca se queja de sus dificultades, ni echa la culpa a los demás, ni refunfuña, sino que silba y sonríe.
Cuando pierde el tren o alguien le pisa su callo favorito —lo que no quiere decir que los scouts tengan callos ni cosas parecidas—, o en cualquier otro contratiempo, deberá esforzarse por silbar alguna tonadilla, y enseguida se le pasará.
9. El scout es económico, trabajador y cuidadoso del bien ajeno.
Es decir, ahorra todo el dinero que puede y lo ingresa en el banco, para tener con qué mantenerse si se queda sin trabajo y no ser una carga para los demás, o para dar dinero a quienes lo necesiten.
10. El scout es limpio y sano, puro en pensamientos, palabras y obras.
Es decir, desprecia a los jóvenes necios que dicen cosas sucias, no se deja arrastrar por la tentación ni en sus conversaciones ni en sus pensamientos, y jamás comete una acción sucia. El scout conserva limpia su mente y es varonil.