20. El deber de servir y cómo estar preparado
Scouts al servicio de Su Majestad
Hablando de silbar cuando las cosas se ponen feas, recuerdo que durante la Gran Guerra cayeron bombas en la estación de Liverpool Street, en Londres, y mataron a mucha gente de la multitud que había allí. Los aviones enemigos ya habían pasado y la gente, como buenos ingleses, estaba tan tranquila comprando sus billetes y subiendo a los trenes, cuando de repente alguien gritó que los bombarderos volvían.
Aquello provocó una estampida hacia el pasadizo que llevaba al metro, y había peligro de que cundiera el pánico y hubiera avalanchas mortales. Pero se oyó una voz que decía: «No volverán hasta dentro de veinte minutos», y por encima del ruido y el alboroto de la multitud alguien se puso a silbar «Espera a que pasen las nubes». La gente se echó a reír, empezaron a cantar a coro y en pocos minutos todo el mundo se había calmado. Se acabaron las carreras, y la gente bajó tranquilamente al refugio seguro del metro.
Pues bien, aquí tenéis un consejo los scouts que os habéis ofrecido para el Servicio Nacional por si vuelve a haber guerra.
Cualquier muchacho sabe silbar una melodía. Si es capaz de conservar la calma cuando a los demás les entra el pánico, y además puede silbar, puede prestar un gran servicio a los cientos de personas que lo rodean, dándoles ejemplo de alegría serena cuando las cosas pintan mal. ¡Qué triunfo sería para un chaval salvar a una multitud del desastre! El silbido de un muchacho puede ser como el guante blanco del policía que detiene la carrera de una multitud. Estad «Siempre Listos» para hacerlo; si llega la ocasión, estad preparados.
Estar preparados
Últimamente los scouts han representado muchísimas obras de teatro estupendas: funciones de Grupo, pantomimas, exhibiciones en concentraciones, etc.
Es asombroso pensar en cuántos ensayos hacen falta para tener éxito. Y en este caso es todavía más asombroso, porque justo cuando se estaban haciendo los ensayos importantes sonó la alarma de guerra y muchos scouts tuvieron que asumir un montón de tareas de servicio público. ¡Casi tuvieron que ensayar con las máscaras antigás puestas!
Me recuerda a hace mucho tiempo, cuando mi regimiento estaba en Afganistán y ensayábamos la opereta Los piratas de Penzance. No teníamos una sala para ensayar, así que lo hacíamos al aire libre. Siempre existía el peligro de que algún nativo fanático se nos acercara a hurtadillas con su enorme y horrible cuchillo, nada agradable. Así que cada actor llevaba su espada al ensayo, y las clavábamos en el suelo para marcar los límites del escenario; así, de paso, las teníamos a mano en caso de ataque. Y hablando de ensayos, quiero que entiendas lo necesario que es prepararse lo suficiente si quieres que tu función, sea de la clase que sea, salga bien.

Si vas a correr una carrera, sabes lo importante que es entrenarte antes. No tiene sentido ponerte a boxear con un contrincante si antes no has aprendido a boxear y no lo has practicado.
¡Menudo par de ojos morados te llevarías si no practicas!
Una vez organizamos una práctica de natación para mis hombres y sus caballos. Por supuesto, solo debían participar los que sabían nadar. Para nuestro horror y sobresalto, un hombre estuvo a punto de ahogarse. Cuando le sacamos toda el agua y le hicimos la respiración artificial, le preguntamos si había aprendido a nadar. Dijo que no, pero que, como todos los demás sabían, había supuesto que él también podría, así que se metió con el resto… ¡y descubrió que no podía!
Si quieres progresar en la vida, tienes que saber leer y escribir, y eso no lo aprendes si no vas a la escuela, donde te enseñan. Del mismo modo, si quieres ser un hombre de verdad y estar preparado para ayudar a los demás, para salvar vidas o para entrar en el servicio público, lo aprendes y lo practicas siendo primero un boy scout.

Me alegra saber que en todas partes los scouts se están preparando para ser útiles si se los llama a prestar servicio. Lo que tienes que hacer es preguntar a tu Scouter qué clase de servicio quieren que hagas, y luego practicarlo para hacerlo realmente bien cuando te llamen. Las transmisiones son algo muy valioso si aprendes a hacerlas de verdad bien. No sirves de nada si eres capaz de embrollar un mensaje, así que practica a fondo.
Hacen falta mensajeros en bicicleta, y no solo para montar en bici y repararla, sino para orientarse de un sitio a otro, de noche o de día (de noche hace falta práctica), llevar un mensaje en la cabeza, palabra por palabra y sin errores, y transmitirlo con claridad.
Practica tus conocimientos de primeros auxilios: solemos olvidar los pequeños detalles si no los practicamos a menudo. Al fin y al cabo, la mejor manera de demostrar que estás capacitado para el servicio es llevar en el brazo la insignia de Primera Clase o, mejor todavía, la de Scout del Rey (N. del T.: equivale a nuestro Caballero Scout de hoy).
Así que os digo a todos: adelante, trabajad vuestros primeros auxilios, transmisiones, conocimientos náuticos, aviación, tráfico urbano, vigilancia de costas, cuidado de niños, bomberos, mensajería y otras especialidades. Preparaos para uno o varios de estos servicios.
Ensayad mucho en tiempo de paz, mientras no tengáis que usar máscaras antigás ni espadas, para que estéis preparados y, en cuanto recibáis el aviso, podáis incorporaros a vuestros deberes para con la patria cuando llegue la llamada. Todo el mundo sabe lo útiles que pueden ser los scouts.
Así que estad «Siempre Listos» por si llega la emergencia, porque, como en tiempos de Nelson, Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber. El deber: sí, de eso se trata. La eficacia está muy bien, pero dentro de ella tiene que haber algo más: valor y audacia, además de la determinación de cumplir con tu deber sin importar el riesgo o el peligro que suponga para ti.