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12. Honor

Golpear a la cabra

La tribu kikuyu tiene una forma curiosa de cerrar un trato, que consiste en hacerle pasar un mal rato a una cabra.

Los hombres que van a llegar al acuerdo se reúnen y, en el centro, se coloca una cabra con las patas atadas. Cada hombre lleva una vara y, cuando da su opinión, la tira junto a la cabra.

Al final, el jefe que preside la reunión coge la vara de cada uno de los que han hablado, repite brevemente lo que ha dicho y luego golpea a la cabra con ella.

Su discurso sería más o menos así:

«Kokobu, cuya vara sostengo, se ha quejado de que las cabras de Cara de Ciruela pastan en su terreno». Aquí golpea a la cabra. «Cara de Ciruela promete que no volverá a ocurrir». Y otro golpe a la cabra. «Semibumpo, cuya vara sostengo, se queja de que tanto Kokobu como Cara de Ciruela usan su arroyo para dar de beber a sus cabras y luego las sueltan en sus pastos; pero, como prometen no dejarlas vagar, está de acuerdo en que usen su agua». ¡Pam! «Así que, caballeros, así quedan las cosas. Habéis hecho vuestra promesa y confiamos en que la cumpláis. Esta disputa ha terminado para siempre: está tan muerta como esta cabra». Y con esto le da al pobre animal el último golpe en la cabeza, el que la mata. Como la cabra es un animal casi sagrado, ninguno de los presentes se atrevería a romper su promesa. Es como confiar en el honor de un scout. Me alegra decir, sin embargo, que la bondad hacia los animales ha triunfado y ya no se golpea a la cabra.

Pero a veces me pregunto qué habría pasado si la cabra se hubiera levantado de un salto y hubiera dicho: «Basta de golpes. Ya estoy harta. Ahora me toca a mí, así que ¡fuera!».

Un hombre huye con la vara en la mano perseguido por una cabra

¿Habrían mantenido su promesa los contendientes? Creo que no.

Los kikuyu no saben lo que es el honor. En su idioma no existe ninguna palabra que signifique «honor», y hay varias naciones más civilizadas que los kikuyu que tampoco han aprendido a practicarlo. Así que, cuando firman pactos o tratados, no tienen una cabra a la que golpear que los obligue a cumplir sus promesas, y no se puede confiar en que lo hagan. Pero al británico se le conoce en el mundo entero como persona de honor. «La palabra de un inglés vale tanto como su fianza» es un dicho que significa que, si ha dado su palabra, puedes jugarte la cabeza a que la cumplirá, con tanta seguridad como si te la hubiera dado por escrito.

Cuando un español quiere decir que habla completamente en serio, igual que nosotros decimos «de verdad de la buena» o «palabra de scout», dice «palabra de inglés» (N. del T.: en español en el texto original).