Tropiezos de la vida y cómo encararlos
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Tropiezos de la vida y cómo encararlos

3. La voluntad es la cuestión

«Para hacer cualquier cosa en la vida debes tener fuerza de voluntad; si no, no la harás».

Pon un tablón en el suelo y camina sobre él. Es facilísimo. Ahora coloca ese mismo tablón cruzando una calle, del tejado de una casa al de enfrente, y camina sobre él. «No, que me puedo caer». Esa es la voz de la imaginación: «¡No puedes! ¡Si tropiezas, te harás papilla contra el pavimento!».

Un hombre camina sobre un tablón tendido entre dos tejados
¡Si tienes voluntad, puedes hacerlo!

¿No es una cuestión de temperamento y de entrenamiento personal? Un albañil, un montañero o un Blondin (N. del T.: Blondin fue un famoso equilibrista) lo cruzaría sin problemas, porque la práctica vencería a la imaginación.

Si un soldado que entra en combate deja volar la imaginación, se verá acribillado a balazos y las piernas lo sacarán de allí. Pero entonces se adelanta su voluntad, ata en corto a la imaginación y lo empuja hacia delante.

Si un hombre descubre que su imaginación es más fuerte que su voluntad, que se tome una pastilla… o, mejor, que desarrolle su fuerza de voluntad para ser un hombre de hecho y no solo de nombre.

Pero la imaginación no es el único enemigo de la voluntad. También lo son la mala salud, la pereza, el pesimismo y la indecisión, el miedo a arriesgarse y la tentación de seguir el camino más fácil. Todos ellos minan la capacidad de decidir. Hay que esquivarlos y evitarlos ejercitando el juicio, el entusiasmo, el valor, la constancia, la fortaleza, la determinación y la resistencia.

Elihu Root me dijo en mayo de 1926: «A mi juicio, lo que más nos hace falta ahora son hombres capaces de tomar decisiones».

¡Si tienes voluntad, puedes hacerlo!

Tienes que proteger tu ego, tu yo, contra esos enemigos y no rendirte ante ellos como hacen muchos, achacándolo a lo que llaman mala suerte. La mala suerte es una compañera cobarde. Se adueñará de ti si le muestras miedo o si crees en ella. Si le plantas cara, le das una patada y le haces un desaire, volverá a la nada.

Hay todavía otro enemigo de la fuerza de voluntad, y es traicionero, porque a veces se presenta como una mala imitación de ella que engaña a la vista. Tú y yo lo hemos visto en mucha gente que presume de fuerza de voluntad cuando en realidad lo único que tiene es OBSTINACIÓN, que no es lo mismo.

Así pues, la voluntad no es una cualidad tan sencilla como parece a primera vista, ni siquiera cuando va reforzada por todos esos atributos. Como he dicho, todavía debe equilibrarse con cuidado para hacer lo que está bien, lo que es mejor para uno y lo que es justo para los demás. De lo contrario, la voluntad es como un caballo: si dejas que tome el freno entre los dientes, te llevará a la ruina a ti y a otros. Debe obedecer a tu sentido común y a tu dirección. Entonces estás a salvo.

«No hay nada imposible para el hombre de voluntad».

Si tienes la voluntad de llegar, llegarás, por muchos obstáculos que haya. La próxima vez que veas una estatua de San Jorge y el dragón, fíjate bien. Piénsalo y guárdalo en la memoria como inspiración y como recordatorio de que, donde hay voluntad, hay camino.

¿Qué sostuvo a Drake en su asombroso viaje alrededor del mundo? No fue solo su valor y su entusiasmo al afrontar los peligros y las dificultades de lo desconocido. Cuando sus hombres se amotinaron, fue su firme voluntad personal la que lo llevó adelante, a él y también a sus hombres, hacia la aventura y el éxito.

La historia y la experiencia te pueden mostrar montones de ejemplos parecidos. ¿Qué mantuvo a Nelson aferrado a sus barcos, mes tras mes, con mal tiempo y en el más traicionero de los mares, el golfo de León, para que la flota francesa de Tolón no lo derrotara?

Era físicamente frágil, vivía mareado y enfermo, pero tenía algo superior a su debilidad: una voluntad dura e inquebrantable.

¿Qué detuvo el avance de los alemanes hacia Amiens en la Gran Guerra y convirtió la retirada en victoria? Fue la respuesta a la llamada de Lord Haig a luchar con la espalda contra la pared: la voluntad que dijo «Hasta aquí hemos llegado; ni un paso atrás. Desde aquí volvemos a avanzar».

Poco se puede hacer sin decidirse. Para decidirte tienes que usar la cabeza. Para ser un hombre entre los hombres, debes tener voluntad.

El profesor Conklin ha escrito en Herencia y ambiente (Heredity and Environment): «Uno de los fallos más graves de los sistemas educativos modernos es que dedican mucha atención a entrenar la memoria y el intelecto, y muy poca a entrenar la VOLUNTAD».

En resumen: la voluntad es una cualidad esencial para formar a un hombre de éxito. Puedes tenerla si la quieres; es cuestión de educarte a ti mismo.

El mariscal Foch, el mayor de los comandantes de la Gran Guerra, nos ha revelado el secreto de su éxito. Si te fijas en él, lo aprendes, lo digieres y luego lo pones en práctica, debería servir para llevar a cualquier hombre al éxito, incluso en las tareas más modestas de la vida.

Dice así:

«Cuando tengas una tarea que hacer, piénsala con cuidado. Asegúrate de entender exactamente qué se espera de ti, o qué quieres hacer tú. Luego traza tus planes para llevarla a cabo. Basa esos planes en un razonamiento sólido. Adapta su ejecución a los medios de que dispones. Y, sobre todo, ten VOLUNTAD, la VOLUNTAD inquebrantable, la determinación de llevarlos a cabo hasta el éxito».

«La voluntad es el hombre».