Lecciones de la universidad de la vida
Introducción del traductor
Parece mentira que, hasta hace poco, no hubiera en español biografías serias, hechas con rigor, sobre Baden-Powell. No hace mucho apareció en Venezuela la traducción al español de Dos vidas de un héroe, la obra monumental de William Hillcourt, traducida por Federico Díaz Legórburu. Pero la mala suerte se cebó con los lectores de habla hispana: aquella edición ardió casi entera en el incendio del almacén donde estaba guardada, ya lista para su distribución y venta.
Ahora sale a la luz, esta vez en México, este libro, al que se suele llamar la autobiografía de Baden-Powell, aunque el propio Fundador niega en el prólogo que lo sea; por eso lo tituló Lecciones de la universidad de la vida. (N. del T.: en inglés el libro se titula Lessons from the 'Varsity of Life. «Varsity» es una forma coloquial de decir «universidad», algo así como nuestra «uni». La traducción portuguesa usa la palabra «escuela», pero preferí mantener «universidad».)
En la traducción he intentado ser lo más fiel posible al vocabulario y a los giros que usa Baden-Powell a lo largo de la obra. Sin embargo, una vez más me he convencido de que en las traducciones se pierde mucho de lo que se expresó en la lengua original. Como dicen los italianos: Traduttore, traditore, es decir, «el traductor es un traidor». No es fácil traducir modismos y juegos de palabras, y menos aún lo que B.-P. escribe no con palabras, sino con el corazón.
Más que una autobiografía, este libro puede leerse desde varios ángulos que, sumados, dan el conjunto de lo que Baden-Powell quiso escribir:
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La tesis principal del libro es que se aprende más en la vida que en la escuela; de ahí nace su título, Lecciones de la universidad de la vida. A lo largo de los capítulos el autor nos enseña cómo fue aprendiendo y cómo se fue formando en las distintas circunstancias que vivió. Es interesante ver lo que aprende de las personas: de sus superiores, de sus iguales y de sus subordinados. Baden-Powell tenía el corazón abierto para recibir y, por tanto, para dar a los demás lo que había aprendido.
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El libro contiene gran cantidad de anécdotas, unas conocidas y otras no, que muestran su forma de pensar y de actuar ante los acontecimientos que le tocó vivir en las «dos vidas» en que divide el libro. Esa forma de actuar enseña cómo un niño huérfano, sin dinero, de familia pobre y que no destacó en los estudios llegó, sin pasar por las escuelas de guerra, a los grados más altos del ejército británico.
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En muchas páginas nos habla de lo que fue su vida, de los éxitos y de los fracasos a los que tuvo que hacer frente. Baden-Powell aparece así como un hombre corriente que llegó a ser el genio que fue gracias a la actitud que mostró en cada acción y en cada momento de su larga vida. En este sentido hay que destacar la importancia que da a lo que él llama «sentido común», que aplicaba en todo lo que hacía. Es fácil sacar la conclusión de que, si Baden-Powell llegó a ser lo que fue, se debió sobre todo al sentido común con el que actuó en cada momento de su vida.
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Pero quizá lo más interesante de toda la obra es que nos revela no solo la vida, sino sobre todo el corazón de un hombre que tenía la sana ambición de llegar a ser alguien, y que lo logró con creces. Y, al mismo tiempo, el de un hombre que quería hacer algo por los demás, ya fueran los soldados con los que le tocó convivir o los scouts y las guías que fundó para ayudar a la juventud, y por los que consiguió hacer mucho más de lo que él mismo se había propuesto. Para mí, este libro es el camino ideal no solo para conocer la vida de Baden-Powell, que puede conocerse por otras muchas vías, sino para saber lo que pensaba, lo que pretendía y lo que esperaba de una idea que tuvo para ayudar a los muchachos de su país. Esa idea, sin que él lo supiera ni mucho menos lo buscara, se convirtió en un gran movimiento extendido por todo el mundo, al que llamamos Escultismo.
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Hay, además, otro hilo conductor a lo largo de la obra: la idea de la felicidad. Al escribir este libro, ya en el otoño de su vida, Baden-Powell analiza lo feliz que ha sido a lo largo de los años y enseña cómo serlo. Si escribe una autobiografía, no lo hace por el deseo de ser reconocido o alabado. Él mismo dice que intenta que sus lectores, jóvenes sobre todo, sepan encontrar también ese camino hacia la felicidad, sea cual sea el camino en que se encuentren.
Al terminar de traducir el libro me vino a la cabeza una idea que ya había visto reflejada en muchas otras obras del mismo autor: Baden-Powell no es un fracasado en la vida, y no concibe que alguien que es scout pueda serlo. La vida es para los audaces; quien se conforma con la mediocridad será siempre un mediocre. B.-P. fue audaz toda su vida, como militar y como fundador del Movimiento Scout y Guía, y esa audacia lo sacó de la masa informe en la que tantos otros se quedaron.
Por todo ello, creo que en esta autobiografía —que en realidad no lo es, como advierte el autor desde las primeras líneas y como se comprueba con solo leer el índice y el texto— debemos buscar una idea: para Baden-Powell, los scouters deben ser personas que triunfen en la vida, porque así serán el modelo o el ejemplo que necesitan los muchachos para triunfar a su vez y para que dejemos este mundo mejor de como lo recibimos. Un mediocre no puede ser scout, y mucho menos scouter.